DISPERSIONES

DISPERSIONES

viernes, 19 de junio de 2015

CICLO POESÍA ERÓTICA







TUYA 










Anoche supe que soy tuya.
Me soñé despierta,
enredada a tu cuerpo.
Te recordé  buceando
bajo mis enaguas.
Estabas mojado,
temblando entre mis labios
y yo envolvía tu cintura
con mis alas.

Anoche estuve contigo.
Tú tatuabas mi espalda
con la esponja,
bañabas con espuma
mi voz y mi sonrisa.
Prendías gotas de diamantes
en mis ojos
y yo simplemente,
te amaba.

Anoche me serví una copa
de aquel vino afrutado
y llegué al cielo
mientras te pensaba.
Brindé a tu salud,
mi siempre bien amado.
Y tuve la certeza
que es tuyo,
este perfume embriagador
a cerezas.



Any Carmona.- 


jueves, 18 de junio de 2015

CICLO POESÍA ERÓTICA





MARIPOSAS DE FUEGO






Amado mio
 en tu  invisible cielo
 ya está abriendo sus puertas la noche
 y  ya cerró sus ventanas el día.

 Abre las puertas de tus sueños
 y déjame que ahí contigo viva.

Dibuja en mi cuerpo mariposas de fuego,
que ni aun el viento tiene tan suaves alas
como  las alas de tus  ardientes besos.

Que ni aun la tibia brisa tiene
 la cálida elocuencia  con que se  desliza
entre tus brazos  el tiempo.

Camina complaciente hacia la  hoguera
de mis apasionados besos
y  deja que en esta noche de luna llena
a tí me entregue toda entera.



Ana Luisa Arellano.-

miércoles, 17 de junio de 2015

CICLO POESÍA ERÓTICA



          Terminados ya los poemas de "Hijos de nadie", a continuación seguiremos con un ciclo dedicado a la poesía erótica. Seamos sinceros, el erotismo ha existido desde siempre, al igual que el deseo y la necesidad de explicarlo en palabras.
          Unos poemas sensuales, donde se da cabida a todo un mundo.... Espero que los disfrutéis...









TE VIENES 











A veces, algo tuyo queda en mí,
adhesiva permanencia de gozos,
oportunidad  de más que perturba.
No hay otras manos en revoloteo
que ahoguen tan larga complacencia,
júbilo de viajes a último momento,
 y todo el gusto de haberte sentido.
Solazando resabios de días juntos,
suavidad de aguamieles candentes,
liberan, indecentes propuestas azules
en la victoria con que tu ausencia
me visita en esa permanencia
que aguardo hasta que te vienes.





Seroma.-





SEROMA (pseudónimo de Sergio Omar Otero) dice de sí mismo: «Nací en Comodoro Rivadavia, en la Patagonia argentina en 1951 y allí no solo me enamoré por primera vez y bebí vientos, sino que también comencé a desarrollar este gusto por escribir, el que continúe alimentando luego en Rosario donde fui a estudiar Ciencias Políticas y a seguir enamorándome, defecto que me acompaña el resto de mi vida. Después el destino quiso que fuera abogado, perseguido político, opositor, oficialista y fundamentalmente aprendiz de hombre bueno… e irremediable escribidor de las cosas del alma, que no sé sin buenas o malas, literariamente hablando; solo sé que son del alma».
Tiene una vasta obra aún inédita en papel aunque sí tiene algunas colaboraciones en Internet.
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martes, 16 de junio de 2015

DELFINES VARADOS





DELFINES VARADOS




Tamimunt contempla el horizonte
con las manos morenas apoyadas
en el vientre abultado.
El pelo negro escupe cascadas de rizos
al aire mientras Yahuad pule las tablas
y sonríe por encima del hombro.
Todo está en calma y el mar llama
a ser llenado de canciones y promesas. Las golondrinas
trazan círculos y orbitan sobre sus cabezas
a la caza de los primeros, e ingenuos, insectos
del verano.
La arena está tibia, como un corazón en su funda
que se abre solo para dar paso al olvido.
Domada la vida como una fiera que deleita
al público bajo la carpa de un circo,
se alejan despacio, dejando huellas profundas
como delfines varados, dos corazones de la mano.
Anochece como siempre, como aquella primera vez
que el agua refulgía en estelas de plata.

Atrás, cantando poemas en la arena fina
de espuma inquieta,
queda sola una barca...





Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-

lunes, 15 de junio de 2015

LA TREGUA DE LA VIDA





LA TREGUA DE LA VIDA





Es fácil acariciar la libertad
y la razón de ser de nuestra huida:
saciar el hambre y hacer jirones
la levedad de lo acontecido.
Quizá siempre nos agolpemos huyendo
de algo, languideciendo con la humedad
de espaldas mojadas y dientes perfectos.
Pero para llegar hasta este regreso
habrían de sumarse manos invisibles
y taciturnas.

O macerar las lágrimas para que duelan menos.




Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-

domingo, 14 de junio de 2015

CAUSA PERDIDA





CAUSA PERDIDA





Será irrecuperable el tiempo perdido,
como también lo fue la  fe en un Dios
que me ha traicionado.
Todo es mentira en el valle de lágrimas
de nuestros ojos
y el sueño oculto no es más que un espejismo
en el oasis de nuestros corazones.
Serán irrecuperables las caricias
que has brindado a otros, las miradas...
esas miradas tuyas que nos distanciaban
de todo el mundo, de todos los mundos
que habitan otras galaxias, también serán 
irrecuperables.
Pero la vida es una vieja puta
que hace añicos las calles desiertas y serenas.
Mientras, afuera, lejos de los pájaros heridos
y de una melancolía que tiene como coartada
el horizonte gris de la madrugada,
la grieta de la carne agoniza con ímpetu
esperando tu respuesta.





Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-

sábado, 13 de junio de 2015

LIBERACIÓN





LIBERACIÓN





Pídeme una a una
cada una de las gotas de mi sangre,
ábreme las venas y exprime
todo lo  que soy.

Navega sobre mi alma,
aplastada sin piedad
y dibuja luego con tu dedo índice
una estrella roja en mis ojos.

Pídeme la vida, las ilusiones
que fueron solo eso, ilusiones;
la piel, mi última esencia.
Pídeme el cuerpo y moldea a tu antojo
un alfeñique para divertirte.

Todo es tuyo. Lo sabes.

Pero no me pidas nunca, nunca,
que te deje escapar entre los dedos.




Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-

viernes, 12 de junio de 2015

NEGACIÓN IMPOLUTA




NEGACIÓN IMPOLUTA




No niego lo que soy.

Un ser extraño y extraviado dibujado
con trazos extraños y extraviados a carboncillo,
una pared que no sobrevivió al derrumbe
de las proezas de un mar de sangre.

No, no lo niego. Pero tampoco me detengo
a exprimir casualidades con olor a naftalina,
ni a navegar sobre el cristal de lo venidero.
Los malos momentos son ruiseñores desvaídos
y afónicos
que agonizan regalando una última nota.
Son uñas que arrastran la suciedad de una arena
blanquecina y absoluta, centinelas en esta época
de presagios y árboles caídos.

No niego lo que soy.

Mas bien me escondo tras la puerta incierta
de una cárcel de cartón y miedo, de galerías
donde dibujo a mi antojo pretensiones mudas;
donde las horas azules de un mar en calma
acompañan mis pasos en calles estrechas
y lejanas.

Perdóname, en cambio, si niego haberte amado.





Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-

jueves, 11 de junio de 2015

ESCRIBO, POR SI ACASO





ESCRIBO, POR SI ACASO




Escribo para no volverme cuerdo, para redimir
los pecados en océanos de palabras y viento,
para acuchillar sensaciones que me hacen daño,
sensaciones de una tierra que no me brindó
la oportunidad de ser hombre y donde un poema
era toda una vida
de sueños e inquietudes. Luna de cal viva
que exagera los contornos
de la piel que resta sudores y óxido en la espalda;
quiero ese océano odiado
que engulle promesas y mis huellas.
La canción que maldice y alaba la pleamar
de los escombros de otros océanos:
como el ave que sigue su ruta
una y otra vez, con la brújula certera
del milagro de la vida.
Escribo, muy adentro,
para no gritar y ahogarme en la danza de la lucha,
con la insensatez descontrolada del brillo de las olas,
para acuchillar sensaciones que me dolieron,
sensaciones que, perpetuas, sangran en mi herida.




Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-

miércoles, 10 de junio de 2015

PODREDUMBRE





PODREDUMBRE




Me enciendo un cigarrillo y apuro el vaso.
Las verdades se tuercen cuando miras a través del vidrio,
se diluyen con el hielo a ras de barra..
Los lamentos se hacen agua estancada
en bares oscuros realzados en la podredumbre
que contagian la soledad y las sombras.
Los lamentos se vuelven opacos grajos,
se vuelven amigos que revolotean sobre la inmundicia,
se vuelven frases pasajeras recorriendo habitaciones
de semen y me acercan, peldaño a peldaño,
como un proscrito, al umbral de la inconsciencia.
Podredumbre donde maldigo tu nombre,
donde la paz y el olvido me alcanzan y la boca
sabe a sexo que se esfuma tras las cortinas
como la tristeza acecha a quien osa esperar,
si cabe, algo más de la vida.
Los lamentos anidan en la sábana callada,
en el hedor de la nostalgia, en el vacío
inmenso que proclama su victoria.
Otra vez, me enciendo un cigarrillo y apuro el vaso.

Y maldigo tu nombre.





Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-

martes, 9 de junio de 2015

EL AYER DE LO TUYO






EL AYER DE LO TUYO




El mar me trae efluvios pasajeros
(o a mí me lo parece)
de la tierra árida y salvaje de mis antepasados.
Es como un goteo finísimo de luces blancas
que copulan en una orgía inmensa
para parir recuerdos.

Flashes.

Electrizantes virutas de sonidos que me sobresaltan
mientras desayuno bajo cañerías oxidadas
y deambulo, luego, ajena a otros cuerpos.

Solo tu cuerpo. Tu cuerpo sólo.
Un ayer en el que te nombro acostumbrándome
al sublime esfuerzo de recrearte
a golpe de silencios.

Pero luego te irás, Yahuad, con tu prisa serena
dejándome fragmentos y el lento transcurrir
de las horas y las mareas.

Como el arcángel maldito que ha de pagar, por fin,
sus deudas.







Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-

lunes, 8 de junio de 2015

TIEMPO SOBRE TIEMPO





TIEMPO SOBRE TIEMPO



No cabe esperar que en los charcos se hundan las miserias
de un triste hombre que ha perdido su sombrero
por la inquina tenaz de perdidas calles embarradas.
El lodo se adhiere a la suela de los zapatos y,
coronando el misterio en ciernes de una mirada furtiva,
protagoniza filigranas y otros adverbios.
Vuelve a caer la lluvia, dulce sobre salado y un amargor
desprendido en mañanas tiernas de gotas en los cristales.
No hay tiempo que dure para siempre, extraviado
siguiendo raíles de un ocaso imperfecto, como quien
maneja los hilos de un desorden que galopa
atrincherándose tras el humo de altivas chimeneas.
¿Cuándo vendrá a mí la calidez que aborta brumas
y galopa anhelante para detenerse en mis manos? Así,
como quien no quiere la cosa, he escrito con palabras
ininteligibles el caos que gobierna en mis piernas,
flacas en fuerzas e intenciones, resortes resabiados
que no dan ya más de sí.
¿Cuándo la claridad me hará un hueco
para poder ver más allá de mis razones?, ¿quién osará
detenerme para darme la gravedad de un abrazo seco
y lleno de cenizas?
Todas las verjas están ahora cerradas para mí. Es
domingo y la biblioteca de la soledad me trae
referencias e índices de páginas blancas, mojadas
y raídas por el uso y el llanto,
a la espera de que se me sea concedida mi historia.




Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-

domingo, 7 de junio de 2015

SEPTIEMBRE






SEPTIEMBRE




Ha caído la noche muda,
con el silencio escalando muslos y tapias,
con la oscuridad brava de las venas rotas,
esparciendo sensaciones ambiguas
de soledad y de musgo
que tapiza los adoquines que perecen húmedos.

Las hojas arrastran sus cuerpos ocres, frágiles,
sus vidas truncadas, las miserias
volteando en los caminos de madrugadas viejas
entre luces que dan ráfagas de lluvia.
El rencor atropella espumas huidas en el aire
o redime de pecados inciertos con la tenacidad
que nunca nos avivará el paso.

Anochece. Anochece deprisa y con celo.
La palidez que nos acompaña se enfría
como un corazón roto.
Se nos va el tiempo a golpe de hojas.
Una inquieta certeza se nos anuda
en la garganta, en las ramas bajas
donde los niños hacen columpios de arena
en las mañanas de verano.

Hay oscuridad.
Siempre la oscuridad reina en el tren del miedo,
sobre la farola apagada de todas las plazas.
Escondo mi sonrisa en la cima de las azoteas
como un pájaro perplejo y cansado
sorprendido por la lluvia pertinaz
de una noche de septiembre.





Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-

PENSAMIENTO







PENSAMIENTO





La esperanza es una mala puta
que viene vestida cada amanecer
con ropa de escarcha.





Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-

sábado, 6 de junio de 2015

ESPÍA







ESPÍA




Voy a observarla todas las mañanas
sin que ella sospeche siquiera
que la piel que se derrama en torrente
caudaloso cuando se baña en la orilla,
moja también mi pecho que gime
loco,
invisible e ignorado,
ante el cuerpo desnudo de una sirena varada.





Juanjo Cuenca ("Hijos de nadie").-