DISPERSIONES

DISPERSIONES

miércoles, 17 de mayo de 2017

CICLO POESÍA RUSA




ANDREI VOZNESENSKY (1933-2010)






YO SOY GOYA






Yo soy Goya
sobre el campo desnudo, excavado por el pico del enemigo
hasta que los cráteres de mis ojos bloquearon.
Yo soy el dolor.

Yo soy la lengua
de la guerra, las brasas de las ciudades
en las nieves del año 1941.
Yo soy el hambre.

Yo soy la garganta
de una mujer colgada cuyo cuerpo como una campana
pendulaba sobre una plaza vacía.
Yo soy Goya.

¡Ah, viñas de ira!
He arrojado hacia el oeste
las cenizas de un invitado indeseable
y martillado estrellas en un cielo sin olvido como clavos.
Yo soy Goya.

ANDREI VOZNESENSKY.-

CICLO POESÍA RUSA













OLGA BERGGOLTS (1910-1975)



AL CANTO


Despierta como quieras, pero despierta en mí,
en el frío, en mis silenciosas profundidades.

No te imploraré palabras, pero dame
una señal de que aún estás vivo.

No por mucho tiempo... sólo un momento de tu tiempo.
Si no un verso, sólo un suspiro, sólo un grito.

Sólo un susurro o sólo una queja.
Sólo el sordo sonar de tus cadenas.


OLGA BERGGOLTS.-


CICLO POESÍA RUSA










SERGUEI YESENIN (1895-1925).-




ADIÓS, AMIGO MÍO




Adiós, amigo mío, hasta que nos volvamos
a encontrar, te retengo en mi corazón.
Nuestra largamente anunciada separación
predice reencuentro allá.

Ninguna palabra, ningún apretón de manos, hasta el encuentro;
no sufras, amigo mío, ni te veas muy triste.
En la vida no es ninguna novedad morirse,
y vivir no es, por supuesto, algo más nuevo.

SERGUEI YESENIN.-



viernes, 12 de mayo de 2017

CICLO POESÍA RUSA







VLADIMIR MAIACOVSKY (1893-1930)

 
PASADA LA UNA DE LA MAÑANA...




Pasada la una de la mañana. Debés haberte ido a la cama.
La Vía Láctea derrama un río de plata a través de la noche.
No tengo apuro; con relampagueantes telegramas
No tengo motivos para despertarte o preocuparte.
Y, como dicen, el incidente está cerrado.
El bote del amor se ha estrellado contra la amoladora diaria.
Ahora vos y yo somos renunciantes. Para qué molestarse
en saldar penas mutuas, dolores y heridas.
Mirá qué quietud se establece sobre el mundo.
La noche envuelve el cielo en tributo de las estrellas.
En horas como éstas, uno se alza para arengar
Las épocas, la historia, y la creación toda.


VLADIMIR MAIACOVSKY.-

jueves, 11 de mayo de 2017

CICLO POESÍA RUSA




  



BORIS PASTERNAK (1890-1960)


         
PRIMAVERA




He aquí la primavera. Vengo de la calle en donde se asombra
                                                                                   [el álamo,
donde la lejanía se inquieta y la casa teme ser derribada,
donde el aire es azul como la ropa
del que sale del hospital.

Donde la noche es vacía como una narración interrumpida,
que la estrella deja sin continuación
ante el estupor de mil y mil miradas azules,
insondables, inexpresivas.



BORIS PASTERNAK.-







CICLO POESÍA RUSA













ANNA AKHMATOVA (1889-1966)



¿Cómo puedes mirar al Neva,
cómo puedes pararte sobre los puentes?
Con razón la gente piensa que sufro:
su imagen no me suelta.
Las alas de los ángeles negros pueden abatirte,
cuento los días hasta el Juicio Final.
Las calles están manchadas de espeluznantes fuegos,
hogueras de rosas en la nieve.



ANA AKHMATOVA.-

viernes, 5 de mayo de 2017

CICLO POESÍA RUSA




    VLADISLAV FELITSIANOVICH HODASEVICH (1886-1939)



                                    LA MONA




El calor era feroz. Grandes bosques estaban incendiándose.
El tiempo arrastraba los pies en el polvo. Un gallo cacareaba
en un terreno cercano.
         Mientras abría
el portón de mi jardín vi a un costado del camino
un vagabundo Serbio dormido sobre un banco
su espalda apoyada contra las empalizadas. Era magro
y muy negro, y a lo largo de su semidesnudo torso
colgaba una pesada cruz de plata, que jugueteaba
con el goteante sudor.
       Encima del cerco que estaba sobre él,
ataviado con una enagua carmesí, su mona
estaba sentada mordisqueando ávidamente las polvorosas
                                                                                    [hojas
de un arbusto; un collar de cuero
estirado hacia atrás por la pesada cadena se hundía
profundo en su cuello.
        Oyéndome pasar, el hombre
se revolvió, se limpió la cara, y me pidió algo de agua. Tomó
un sorbo para ver si la bebida no estaba
demasiado fría, y colocó un platillo
sobre el banco, e, instantáneamente, el mono
se deslizó hacia abajo y tomó el platillo con ambas manos
hundiendo los pulgares; entonces, sobre las cuatro patas,
                                                                                       [bebió,
sus hombres presionando sobre el banco, su mentón
tocando las tablas, su espinazo arqueado más alto
que su pelada cabeza. Así, seguramente, hizo Darío
agachándose sobre un charco del camino mientras huía
de las estruendosas falanges de Alejandro.

Cuando la última gota fue sorbida la mona barrió
el platillo del banco, y alzó su cabeza,
y me ofreció su pequeña mano negra y mojada.
Ah, he estrechado los dedos de grandes poetas,
líderes de hombres, mujeres claras, pero ninguna mano
había sido tan exquisitamente moldeada
ni había tocado la mía con tal emoción de familiaridad,
y los ojos de persona alguna habían mirado dentro de mí
con tan profunda sabiduría... Leyendas de eras perdidas
se despertaron en mí gracias a esa deslucida bestia
y de repente vi la vida en su plenitud
y con un tropel de viento y olas y mundos
la música de órgano del universo
detonó en mis oídos, como había hecho antes
en bosques inmemoriales.
        Y el Serbio
entonces siguió su camino golpeando su tamborín:
sobre su hombro izquierdo, como un príncipe Indio
sobre un elefante, se balanceaba su mona.
Un inmenso sol carmesí pero sin sol
colgaba en la lechosa niebla. El sofocante verano
fluía interminablemente sobre el trigo marchito.

Ese día se desató la guerra, ese mismo día.




VLADISLAV FELITSIANOVICH HODASEVICH.-


CICLO POESÍA RUSA


 
EDUARD BAGRITZKY (1885-1934)







                         DULCEMENTE ME DESMAYO

 
 
 
Dulcemente me desmayo
            del aire quieto y los sueños,
Del prolongado tedio penetrante
                    y el vacilante canto:
Me gustan los gallitos
              bordados en lino blanco,
Y los íconos austeros
             el hollín multisecular.
Con devota humildad
               el día sigue al día
Bajo el sofocante zumbido de las moscas.
Una codorniz masculla
              bajo el abatido cielo raso,
Y el dulce de frambuesa perfuma las festividades.

Por la noche el tierno ganso relleno nos deja afectados,
Y la agobiante lámpara-ícono parpadea en tormento.
Y, cuello estirado, el gallito bordado

Sobre el lino inicia su interminable cacareo.

Me concediste acá, Oh Señor, un humilde refugio
Debajo de un generoso techo,
           exento de las preocupaciones cotidianas
Donde días pesados,
         como cucharadas de dulce,
Fluyen espesamente gota a gota.

 

EDUARD BAGRITZKY.-

CICLO POESÍA RUSA




OSIP MANDELSTAM (1891-1937)



                          (ULTIMOS POEMAS)



Si nuestros antagonistas me llevan
Y la gente deja de hablar conmigo;
Si confiscan el mundo entero-
El derecho de respirar y abrir puertas
Y afirman que la existencia existirá
Y que la gente, como un juez, juzgará;
Si se atreven a conservarme como a un animal
Y arrojan mi comida sobre el piso-
No caeré en el silencio ni mitigaré la agonía,
Sino que escribiré lo que soy libre de escribir,
Y unciendo diez bueyes a mi voz
Moveré mi mano en la oscuridad como un arado
Y caeré con todo el peso de la cosecha...


OSIP MANDELSTAM.-

CICLO POESÍA RUSA





  
                     ANDREI BELY (1880-1934)

 
 
                                     SOLO
          
 
 

Las ventanas empañadas.
En el patio cuelga la luna.
Y vos estás parado al tuntún
frente a la ventana.

El viento se muere discutiendo
con la hilera de abedules grises.
Ha habido mucho dolor...
Ha habido muchas lágrimas...

Ante vos se alza involuntariamente
la hilera de años abandonados.
El corazón está dolido; duele
Y yo estoy totalmente solo.
 
 
ANDREI BELY.-

miércoles, 3 de mayo de 2017

CICLO POESÍA RUSA


ALEKSANDR ALEKSANDROVICH BLOK (1880-1921)

 






                                             

Todo es desastre y pérdida.
¿Qué guarda oculto el futuro?
Alza tu áspera vieja vela
marca con el signo de la Cruz
tu coraza de acero.


ALEKSANDR ALEKSANDROVICH BLOK.-








ALEKSANDR ALEKSANDROVICH BLOK.-

CICLO POESÍA RUSA




 
      La poesía rusa (y la "rusoviética") es una de las más fecundas de la modernidad. Alejandro Pushkin es considerado el maestro de las sucesivas generaciones de grandes poetas, a partir de las dos décadas (1817-1837), llamadas la "Edad de Oro" de la poesía rusa, por ser la de más plena producción pushkiana. Por citar sólo algunos, haremos mención a Lérmontov, Tyútchev, Baratinsky, Derwig, Iazíkov, Wiázemsky, Bátiushkov, Davidov, Merzliakov...

      A partir de hoy daremos un somero repaso a la poesía más representativa rusa. Desde luego, no están todos los que son, pero son suficientes para darnos una idea de los derroteros que tomó esta fecunda generación de poetas.



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FYODOR IVANOVICH TYUTCHEV (1803-1873)



PACIFICACIÓN



La tormenta se retiró, pero Thor ya había encontrado su roble,
y ahí yace magníficamente abatido,
y de sus miembros un resto de humo azul
se propaga a los brillosos árboles repintados por la lluvia-

-mientras que el zorzal y la oropéndola se apuran a remendar
sus rotas melodías a lo ancho del bosquecillo,
sobre la cresta del cual apunta el extremo
de un torciente arcoiris bordeado de malva.


FYODOR IVANOVICH TYUTCHEV.-


     

viernes, 21 de abril de 2017

BARTOLOMÉ NIETO MUNUERA










XIII


Los amigos se dedican
violáceas noches templadas
por un alcohol de sábanas
que jamás descansa,
compartiendo aceras y
Mozart en un ascensor
de manos perdidas.


                Y
a cualquier hora de un lunes
remisos de aplacar su borrachera
de luz, un poco ya poetas,
se encaraman 
al mástil de la música,
besan un cigarro y,
por el sexo,
aprenden la verdad de los portales.


BARTOLOMÉ NIETO MUNUERA ("Del laberinto al treinta").-

FRANCISCO M. ORTEGA PALOMARES













UN VIEJO BODEGÓN



Un viejo bodegón abandonado en la basura
de escasa calidad y tosca técnica,
alguien lo repudió para que sea
pasto del reciclaje y comience otro ciclo.
Y de repente siento un pellizco dentro
y me lleno de inquietud
al preguntarme dónde quedó
el esfuerzo del artista aficionado,
su obstinación por controlar la técnica
sus horas de impaciencia
el ánimo en cada pincelada.
Dónde su amor por culminar la obra.

Y la pregunta viene a mí
como un perro a su amo:
qué fue de los besos entregados
que el tiempo borra
como el viento las huellas en la arena.

Qué del empuje y la pasión
que ardió en tantos cuerpos
ahora habitados de olvido.
Cuánto pesaron todos los sueños
soñados en la Tierra.
Dónde la pena que la gente oculta
cuando camina por las calles.

Un día cuando el ala mortal roce mi pecho
y me cunda una tristeza como de lavar platos
preguntaré dónde está todo lo que ha sido
adónde queda.


FRANCISCO M. ORTEGA PALOMARES ("Las leyes físicas").-

RAFAEL ALBERTI













VIAJEROS




Dormida y rubia, en la roca.
Dormida y rubia, llegada
ayer tarde de Polonia.
El Arcángel de su guarda,
San Rafael, la acompaña.

No sueñes tú, prima mía,
no sueñes, que estás cansada.

Las aldeas de Suiza
y los pueblos de Alemania
pasando van por su frente,
bajo una luna nevada.

No sueñes tú, prima mía,
no sueñes, que estás cansada.

San Rafael se ha dormido,
despierto y rubio, en la roca,
despierto y rubio, llegado
ayer tarde de Polonia.


RAFAEL ALBERTI ("Marinero en tierra").-