DISPERSIONES

DISPERSIONES

domingo, 19 de junio de 2016

NOVALIS








CUANDO FIGURA Y NUMERO NO SEAN



Cuando figura y número no sean
cifra de seres en totalidad
y aquellos que se besan mientras cantan
superen en saber al erudito,
cuando a la vida libre nuevamente,
y al mundo también libre, el mundo vuelva,
y una vez más las luces y las sombras
en claridad perfecta se aparean,
cuando en poema o cuento se registre
el verdadero acontecer del mundo
ante una sola y mágica palabra
todo lo absurdo y falso desaparecerá.


NOVALIS ("Escritos Escogidos").-

sábado, 18 de junio de 2016

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ









ALABA, CON ESPECIAL ACIERTO, EL DE UN MÚSICO PRIMOROSO


Dulce deidad del viento armoniosa,
suspensión del sentido deseada,
donde gustosamente aprisionada
se mira la atención más bulliciosa:

perdona a mi zampoña licenciosa,
si, al escuchar tu lira delicada,
canta con ruda voz desentonada
prodigios de la tuya milagrosa.

Pause su lira el Tracio: que, aunque calma
puso a las negras sombras del olvido,
cederte debe más gloriosa palma;

pues más que a ciencia el arte has reducido,
haciendo suspensión de toda un alma
el que sólo era objeto de un sentido.


SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ ("Poesía Lírica").-

viernes, 17 de junio de 2016

RAINER MARIA RILKE









SEGUNDA ELEGÍA



Todo ángel es terrible. Y, no obstante, ¡ay de mí!
os invoco, pájaros casi letales del alma,
sabiendo lo que sois. ¿Dónde están los tiempos de Tobías,
cuando uno de los más deslumbrantes se irguió ante el sencillo umbral,
un poco disfrazado para el viaje y ya no terrible,
(joven ante los ojos del joven, que, curioso, le miraba)?
Si ahora el peligroso arcángel bajase desde atrás
de las estrellas, sólo un paso, hacia acá: hacia arriba
latiendo, nuestro propio corazón nos mataría. ¿Quién sois?

Prístinos afortunados, mimados de la creación,
cumbres y riscos autorales de todo
lo creado. Polen de la divinidad en flor,
quicios de la luz, corredores, escaleras, tronos,
espacios de esencia, escudos de delicia, tumultos
de sentimiento tormentosamente arrebatado, y, de repente, solitarios,
espejos: que la propia belleza desbordada
vuelven a recoger en el propio rostro.

Pues nosotros, al sentir, nos volatizamos, ay,
nos disipamos en aliento, afuera: de ascua en ascua
damos más débil olor. Entonces, puede decirnos alguien:
"Sí, entras en mi sangre, este cuarto, la primavera
se llena de ti..." ¿De qué sirve?, no puede retenernos,
desaparecemos en él y en torno de él. Y los que son bellos,
oh, ¿quién los sujeta? Incesantemente hay apariencia
en su rostro y se escapa. Como rocío de la hierba mañanera
se levanta lo nuestro de nosotros, como el calor de un 
plato caliente. Oh sonrisa, ¿a dónde vas? Oh mirar arriba:
nueva, tibia ola del corazón que se escapa...;
ay de mí: eso somos sin embargo. ¿Sabe a nosotros el espacio
del mundo en que nos disolvemos? ¿Toman los ángeles
de veras sólo lo suyo, lo desbordado de ellos,
o alguna vez hay en ellos, como por distracción, un poco
de nuestro ser? ¿Estamos en sus rasgos
mezclados tan sólo como el paño en el rostro
de las encintas? Ellos no lo notan en el remolino
de su retorno a sí mismos. (¡Cómo habrían de notarlo!)


RAINER MARIA RILKE ("Elegías de Duino"- Fragmento).-

jueves, 16 de junio de 2016

FRANCISCO DE QUEVEDO








A APOLO SIGUIENDO A DAFNE



Bermejazo platero de las cumbres,
a cuya luz se espulga la canalla,
la ninfa Dafne, que se afufa y calla,
si la quieres gozar, paga y no alumbres.

Si quieres ahorrar de pesadumbres,
ojo del cielo, trata de compralla:
en confites gastó Marte la malla,
y la espada en pasteles y en azumbres.

Volvióse en bolsa Júpiter severo;
levantóse las faldas la doncella
por recogerle en lluvia de dinero.

Astucia fue de alguna dueña estrella,
que de estrella sin dueña no lo infiero:
Febo, pues eres sol, sírvete de ella.


FRANCISCO DE QUEVEDO ("Antología Poética").-

miércoles, 15 de junio de 2016

PAUL VERLAINE








EL PAYASO


El tablado que una orquesta enfática sacude
cruje con los grandes pies del magro saltimbanqui
que arenga no sin finura y sin desdén
a mirones que patean en el barro ante él.

El emplasto de su frente y el afeite de sus pómulos
maravillan. Y perora y se calla de repente,
recibe en el trasero puntapiés, burlón,
besa en el cuello a su comadre enorme, y hace la rueda.

Lo que reclama, con toda el alma aprobaremos.
Su floreado jubón de tela y sus pantorras
girando hasta el exceso valen que nos paremos.

Mas lo que cumple a todos admirar, es ante todo
esa peluca de la que surge en la cabeza,
presta, una cola con una mariposa al cabo.


PAUL VERLAINE ("Antología Poética").-

martes, 14 de junio de 2016

ARTHUR RIMBAUD







BUEN PENSAMIENTO DE LA MAÑANA




Verano, a las cuatro de la mañana,
el Sueño de amor aún perdura.
Bajo los bosques evapora el alba
el olor de la noche festejada.

Pero abajo en el inmenso taller
vuelto hacia el sol de las Hespérides,
en mangas de camisa, se preparan,
los carpinteros.

Tranquilos, en su desierto de musgo,
preparan preciosos artesonados
para que debajo de sus falsos cielos
puedan reír los ricos de la villa.

Para Obreros así de encantadores
súbditos para un rey de Babilonia
¡Venus! abandona un poco a los Amantes,
coronada ya su alma.

¡Reina de los Pastores!
Lleva aguardiente a los trabajadores,
para que sus fuerzas recobren,
esperando, a mediodía, darse un baño en el mar.


ARTHUR RIMBAUD ("Poesías Completas").-

lunes, 13 de junio de 2016

JOHN KEATS







LAS ESTACIONES HUMANAS


Cuatro estaciones colman la dimensión del año;
cuatro estaciones obran en la mente del hombre:
su intensa primavera, cuando la fantasía
recoge en su amplio seno todo lo que es belleza;
su verano, en que gusta rumiar plácidamente
ideas juveniles como alimento dulce
de primavera, y estos ensueños le aproximan
lo más cerca del cielo; tranquilas ensenadas
tiene el alma en su otoño, cuando, desocupado,
cierra el hombre sus alas, contento ante la vista
de las brumas, y deja pasar inadvertidas
las cosas bellas como cuando fluye un arroyo
junto a su puerta. Y tiene su invierno deformado,
pues su naturaleza mortal así lo exige.


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THE HUMAN SEASONS


Four seasons fill the measure of the year;
there are four seasons in the mind of man:
he has his lusty Spring, when fancy clear
takes in all beauty with an easy span.
He has his Summer, when luxuriously
Spring's honeyed cud of youthful thought he loves
to ruminate, and by such dreaming nigh
his nearest unto heaven. Quiet coves
his soul has in tis Autumn, when his wings
he furleth close; contened so to look
on mists in idleness -to let fair things 
pass by unheeded as a threshold brook.
He has his Winter too of pale misfeature,
or else he would forego his mortal nature.



JOHN KEATS ("Odas y Sonetos").-

domingo, 12 de junio de 2016

PIERRE DE RONSARD





Cuando ayer se interpuso el sol entre los dos
para ansioso mirar cómo eran tus ojos,
deslumbrado quedó de luz tan intensa
y ocultóse turbado, sin poder soportarla.

Te miré de hito en hito y fue mía la gloria
de triunfar sobre un dios que ante ti capitula,
y mirándome entonces, mi guerrera, dijiste:
enfadoso es el sol, yo prefiero tus ojos.

Qué indecible alborozo me nació aquí en el pecho
por un triunfo como este que inspiró tus palabras.
Pero fue muy fugaz el gozar tal ventura.

Porque al punto llegó un mortal aún más joven,
y olvidando ese triunfo que logré sobre un dios
me dejaste y te hiciste toda halagos con él.


PIERRE DE RONSARD ("Sonetos para Helena").-

sábado, 11 de junio de 2016

JUAN ANTONIO MELÉNDEZ VALDÉS






LA FUGA INÚTIL


Tímido corzo, de cruel acero
el regalado pecho traspasado,
ya el seno de la yerba emponzoñado,
por demás huye del veloz montero;

en vano busca el agua y el ligero
cuerpo revuelve hacia el doliente lado;
cayó y se agita, y lanza congojado
la vida en un bramido lastimero.

Así la flecha al corazón clavada,
huyó en vano la muerte, revolviendo
el ánima a mil partes dolorida;

crece el veneno, y de la sangre helada
se va el herido corazón cubriendo,
y el fin se llega de mi triste vida.


JUAN ANTONIO MELÉNDEZ VALDÉS ("Antología poética").-

viernes, 10 de junio de 2016

PEDRO SALINAS





Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas.

De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reloj
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encaprichó una sombra
-la única que te ha gustado-.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo.


PEDRO SALINAS ("La voz a ti debida" (fragmento)).-

jueves, 9 de junio de 2016

STÉPHANE MALLARMÉ









TRISTEZA DE ESTÍO


El sol sobre la arena, luchadora dormida,
con tus cabellos de oro funde un lánguido baño,
y, quemando el incienso en tu cara temida,
mezcla en filtros de lágrimas un amoroso engaño.

De este albo flamear la fijeza sin vida
-¡cobardes besos míos!- te arranca un grito huraño:
"¡Nunca seremos una sola momia perdida
bajo las palmas gárrulas y el desierto de antaño!"

Pero tu cabellera es la tibia corriente
que hundir sin escalofríos nuestra alma consciente
y a encontrar esa nada que ignoras me provoca.

Besaré los afeites que lloran tus ojeras
a ver si saben dar, al corazón que hieras,
la insensibilidad del cielo y de la roca.


STÉPHANE MALLARMÉ ("Antología").-

miércoles, 8 de junio de 2016

VÍCTOR HUGO







AL BORDE DEL INFINITO

CLARIDAD



Bajo un cielo de nubes el Océano brilla.
Las olas extenuadas de su liza continua,
se adormecen y dejan las rocas en silencio,
convirtiendo la orilla en un inmenso beso.
Se diría que a un tiempo y por doquier la vida,
disuelve el mal, la noche, el dolor y la envidia;
que la muerte tendida dice al viviente en pie;
¡ama! y un alma oscura abierta por doquier
avanza a nuestros labios suavemente su boca.
Calmando al ser la fiebre en éxtasis y sombras.
Abriendo senos, ojos, corazones dispersos,
y que, profundamente, a través de sus poros,
esa savia sagrada entra y lo cubre todo.
Una gran paz se eleva como una marea.
Por entre el pavimento se estremece la hierba;
el alma calor siente. Hay cobijo en el nido.
El ruido de las hojas invade el infinito.
La tierra en este instante parece que despierta
y oye el ruido del día que a vivir ya comienza,
del viento, el primer paso, del amor, del trabajo,
del hombre y de la puerta que se abre chirriando,
y el grito de un caballo, blanca aurora incipiente.
El gorrión con sus alas, como un ser inconsciente,
viene a acosar al mar monstruoso y risueño;
con el mar juega el águila, la mosca con el viento;
y labradores graves con sus surcos preparan
páginas donde escriba el trigo sus canciones;
junto al pámpano acuden aquellos pescadores;
parece el horizonte un deslumbrante sueño,
en él nadan las conchas y las plumas del cielo,
el Océano es hidra y las nubes son aves.
Una luz, rayo vago, desde una cuna emana,
que aquella mujer mece de su choza a la entrada,
dora el campo, la flor, las olas; luz se vuelven,
al besar una tumba, al pie del campanario.
El día se sumerge en un abismo extraño,
la sombra busca y besa bajo aguas siniestras.
Todo es dulce, tranquilo, feliz y Dios lo observa.


VÍCTOR HUGO ("Antología Poética").-

martes, 7 de junio de 2016

SAFO





Me parece igual a los dioses ese
hombre que ahora está frente a ti sentado,
y tu dulce voz a tu lado escucha
           mientras hablas

y tu amable risa; lo cual, te juro,
en mi pecho el alma saltar ha hecho:
pues te miro apenas y mis palabras
           ya no me salen,

se me queda rota la lengua y, suave,
por la piel un fuego me corre al punto,
por mis ojos ya nada veo, y oigo
           sólo un zumbido,

me destila un frío sudor, y entera
un temblor me apresa, y cual la paja
amarilla estoy, y mi muerte siento
           poco alejada.

Pero todo habrá que sufrirlo, incluso...



SAFO ("Poemas y fragmentos").-

PETRARCA







Esta mansa fiera, corazón de tigre o de osa,
que con aspecto humano y forma de ángel viene,
en risa y en llanto, entre miedo y esperanza
me envuelve de tal modo que todo estado mío hace dudoso.
Si en breve no me acoge y no me libra,
sino aún, como suele, entre ambos estados me tiene,
pero el dulce veneno que siento por las venas
ir al corazón, Amor, mi vida está concluida.
No puede más mi fuerza frágil y fatigada
tantos cambios sufrir ya;
que en un mismo punto arde, se hiela, enrojece y palidece.
Huyendo espera poner fin a sus dolores,
como quien de hora en hora se va agotando;
que nada puede quien no puede morir.


PETRARCA ("Los sonetos del cancionero").-

lunes, 6 de junio de 2016

REPRESENTACIÓN TEATRAL "LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL ESCULTOR DE SU ALMA", DE JOSÉ MARTÍN RECUERDA. SALOBREÑA, 03 Y 04-06-2016.-





      Durante los días 03 y 04 de junio de 2016, ha tenido lugar en el Auditorio "Villa de Salobreña" de esta localidad, la representación de la obra teatral "Los últimos días del escultor de su alma", del dramaturgo José Martín Recuerda.

      Llevada a escena por el grupo de teatro "Fundación Martín Recuerda", la obra, complicadísima en matices y textos, es un canto a la libertad de las clases más trabajadores y humildes, basada en la vida de Ángel Ganivet en su etapa como cónsul en Rusia.

      Gran afluencia de público que se empapó de la vida de este insigne escritor durante las casi dos horas que duró el espectáculo. Los actores, tremendos. Metidos hasta la médula en su papel y dando todo en el escenario.

      Una obra que merece la pena ser vista. Gracias a los actores por tan agradable puesta en escena.