DISPERSIONES

DISPERSIONES

sábado, 14 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA














AGUSTÍN ACOSTA



LOS ÚLTIMOS INSTANTES DE LA MARQUESA EULALIA (fragmento)




   Cerró los ojos, de mirar cansados
la sombra de la muerte por su alcoba,
espía que acechaba en los bordados
damascos de su lecho de caoba.
   Quiso bajar hasta el jardín. Decía
cosas tan vagas, que ya nadie sabe
si en su palabra sin matiz había
algo que fuera humano. Limpia y suave,
   el agua de la fuente discurría
entre hojas secas. Ella, sonriente,
fue más que luz, bajo la luz del día.
   Y con voz dulce de convaleciente,
mientras su boca blanca sonreía,
pidió que la llevaran a la fuente...


AGUSTÍN ACOSTA (1886-1931).-

viernes, 13 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA









AZARÍAS H. PALLAIS




CIERVO


Ciervo, cuando pasas, tímido y lejano,
yo pienso en mi doble, ¿sabes?, el hermano
que vibra do, re, mi, fa, sol, la, si,
según la manera de mi verso en mí.
El príncipe bellos ojos, el poeta,
que dice nosotros somos alfa y beta
del centauro, Castor y Polux, los dos
hexámetros bellos en gracia de Dios.
Ciervo, cuando pasas, tímido y lejano,
yo pienso en mi doble, ¿sabes? el hermano...



AZARÍAS H. PALLAIS (1885-1954).-

jueves, 12 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA







TOMÁS MORALES



DE POEMAS DEL MAR


   La taberna del muelle tiene mis atracciones
en esta silenciosa hora crepuscular:
yo amo los juramentos de las conversaciones
y el humo de las pipas de los hombres de mar.
   Es tarde de domingo: esta sencilla gente
la fiesta de descanso tradicional celebra;
son viejos marineros que apuran lentamente,
pensativos y graves sus copas de ginebra.
   Uno muy viejo cuenta su historia de grumete:
hizo su primer viaje el año treinta y siete,
en una briebarca blanco, fletado en Singapoore...
   Y, contemplando el humo, relata conmovido
un cuento de piratas, de fijo acaecido
en las lejanas costas de América del Sur...



TOMÁS MORALES (1885-1921).-

miércoles, 11 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA








ELOY FARIÑA NÚÑEZ



VUELO DE FLAMENCOS



   En el confín de la ribera opuesta,
iluminada por el sol poniente,
tiembla una raya, en progresión creciente,
sobre la ondulación de la floresta.
   La remota bandada avanza presta,
rumbo a los horizontes del Oriente,
aleteando en el éter transparente
con el ritmo acordado de una orquesta.
   Y al mismo tiempo los croantes loros
manchan de verde la región alada,
llena de errantes pájaros canoros;
   el grupo pasa en cadencioso vuelo
y se pierde cual cinta sonrosada
en la diafanidad azul del cielo.

ELOY FARIÑA NÚÑEZ (1885-1929).-

martes, 10 de enero de 2017

PRESENTACIÓN POEMARIO "CARNE DE AGUA", DE JOSÉ ALBERTO ROMERO.-





          El pasado 29-12-2016. a las 20'30 horas y en el Centro Cultural de Caja Granada en Motril, tuvo lugar la presentación del poemario "CARNE DE AGUA", de nuestro amigo José Alberto Romero.
            Este poemario es el segundo título de la colección, "Poesía del Sur", con la que la Asociación Aguaviva editará una selección de obras de los mejores poetas de la tierra, con objetivo de divulgar nuestra poética y dar un paso más en la construcción de una oferta cultural para nuestra ciudad y comarca.

             Estamos ante una obra íntima, que refleja los sentimientos más profundos del poeta, que asiste asombrado y emocionado ante el espectáculo que el paisaje, el amor y la vida le ofrecen.

                 El "agua", elemento esencial de la naturaleza, es el hilo conductor que materializa el objeto de los sentimientos más íntimos.

                 Con un lleno total en el Centro Cultural de Caja Granada, todos los amigos y familia del poeta quisimos acompañarlo en este día tan especial ya que, si bien había publicado algunos poemas sueltos en antologías de poetas motrileños, "Carne de agua" es su primer libro publicado.

                   El acto contó con la introducción de nuestro insigne poeta Jesús Cabezas, quien también fue autor del prólogo junto a Paco García  Morón. Además del autor que recitó algunos poemas, también recitaron los poetas Jesús Cabezas, Mercedes Ruíz, Joaquín Pérez Prados y yo mismo. Se puso música a uno de los poemas del libro, cantado por Laura Díaz y bailado por Juan Criado. Así mismo, componentes del grupo de teatro "Aguaviva", cantaron y escenificaron otro de los poemas, acompañados por los poetas Ana Constán y Víctor Jiménez.

                  Una noche estupenda, donde la poesía vibró con luz propia.

                  Las fotografías que os dejo, las hizo una gran amiga: Mari Carmen Molina.

                  Gracias a tod@s!!!!!






PERRO VERDE


La tarde se durmió acurrucada
en las márgenes del río,
y en el cielo la Giralda
busca duendes alados
en la noche sevillana.
Rosas y canciones del agua
de la fuente adormecida
sobre la brisa cabalgan.
Me senté frente a la Giralda.
Al fondo, juego de luces
que corren, se esconden, se escapan
y descubren duendes en las piedras.
Artistas de besos
suben por las paredes
y se pierden en la calma.
Y cuando un silencio de sombras
rondaba por la terraza,
niña de ojos de agua,
y cintura de junco
me miró con risa larga.
"¿Tienes sed?""
Me dijo con voz entrecortada.
Tengo sed de tu cara,
de tu luna redonda
y tus labios de grana.
Tráeme el río
y la Torre del Oro,
tráeme trenzas de agua.
Yo te daré, Inmaculada,
flores de azahar,
jazmín y albahaca.
Iré tejiendo caminos de luces,
de azucenas blancas,
y con ramos de rosas
te estaré esperando
al llegar el alba.
Me voy a Granada
pero tu corazón
conmigo cabalga.
A grupa de mi luna
veremos la Alhambra,
y puñados de nieve de mi sierra
darán frescor a tu cara.
Vente conmigo a Granada. 


JOSÉ ALBERTO ROMERO ("Carne de Agua"-2016).-









































































CICLO POESÍA MODERNISTA










RAFAEL ARÉVALO MARTÍNEZ



SENSACIÓN DE UN DOLOR



   ¡Oh de los rostros sabios que he llevado a mis labios
                              como vinos traidores!
Las mujeres sencillas que senté en mis rodillas como
                              ramos de flores.
   Y sobre todo una de cabellera bruna, que parecía flor,
y que dejó en mi vida la vaga, la diluida sensación de
                              un dolor.
   Sus ojos de diamante tenían la inquietante mirada
                              del no ser,
y me dio la más fuerte sensación de la muerte que me
                              dio una mujer
y la más encendida sensación de la vida que he podido
                              tener.



RAFAEL ARÉVALO MARTÍNEZ (1884-1922).-

lunes, 9 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA








RICARDO MIRÓ



LAS GARZAS


   En el cielo velado de improviso,
la banda fugitiva se diseña...
(Tal mi vida: crepúsculo indeciso,
donde entre un fondo de dolor, diviso
alejarse a una tímida cigüeña...).
   Míralas... Su fatal melancolía
se disuelve en el raso de los cielos,
y al verlas agitarse se diría
que son como fantásticos pañuelos
con que al morir nos dice adiós el día.
   Las garzas me enamoran... Son lo que huye,
lo intocado, que vuela y se evapora;
y como tras su marcha soñadora
un cansancio infinito se diluye,
el vuelo de las garzas me enamora...
   En los lagos dormidos entre brumas,
cuando abre sus párpados la Aurora,
bajo la nieve casta de sus plumas
son el alma de luz de las espumas
y su blancor entonces me enamora...
   Por no sé qué lejano simbolismo
sobre el escombro que el verdín colora,
la garza, pensativa rememora
el alma misteriosa del mutismo
y entonces su silencio me enamora...
   Cuando, al morir la tarde, se derraman
mientras el sol el infinito dora,
recuerda la bandada voladora
los sueños de las vírgenes que aman
y su inquietud entonces me enamora...
   Las garzas me enloquecen... Su blancura,
su mudez, el dolor que las aqueja,
me empujan a quererlas con ternura...
Yo tengo la infinita desventura
de amar lo que se va, lo que se aleja...
   Pero yo amo las garzas porque existe
un amable recuerdo en mi memoria...
Es el tuyo: tú fuiste blanca y triste,
y volando, en silencio, te perdiste
en el cielo sin nubes de mi historia.


RICARDO MIRÓ (1883-1940).-

CICLO POESÍA MODERNISTA






LUIS CARLOS LÓPEZ 



NOCHE DE PUEBLO


   Noche de pueblo tropical: las horas,
lentas y graves. Viene la oración
y después, cuando rezan las señoras,
la musical cerrada de portón...
   Se oye de pronto, como un disparate,
los chonclos de una gañán... Y en el sopor
de las cosas, ¡qué olor a chocolate
y queso, a pan de yuca y alcanfor!...
   De lejos y a la sombra clandestina
de las cosas, ¡qué olor a chocolate
le ofrece una retreta a una pollina,
tocando amablemente su acordeón!...
   Tan sólo el boticario, mi vecino,
vela impasible tras el mostrador,
para vender -con gesto sibilino-
dos centavos de aceite de castor.
   Mientras, la luna, desde el hondo arcano,
calca la Iglesia... En el azul plafón,
la luna tumefacta es como un grano,
y la Iglesia un enorme biberón.

LUIS CARLOS LÓPEZ (1883-1950).-

CICLO POESÍA MODERNISTA








EVARISTO CARRIEGO



EN EL CAFÉ


   Desde hace una semana falta ese parroquiano
que tiene la mirada tan llena de tristeza, 
y que todas las noches, sentado junto al piano
bebe, invariablemente, su vaso de cerveza
   y fuma su cigarro... Que silenciosamente
contempla a la pianista que agota un repertorio
plebeyo, agradeciendo con aire indiferente
la admiración ruidosa del modesto auditorio.
   Hace ya cinco noches que no ocupa su mesa,
y en el café su ausencia se nota con sorpresa.
¡Es raro, cinco noches... y sin aparecer!
   Entre los habituales hay algún indiscreto
que asegura a los otros, en tono de secreto,
que hoy está la pianista más pálida que ayer.


EVARISTO CARRIEGO (1883-1912).-

sábado, 7 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA











VÍCTOR DOMINGO SILVA




LA GRINGUITA (fragmento)



   ¡Güeno que era relinda la gringuita,
la hija mayor de mi patrón don Otto!
Hilada de nombre, y por cariño Lita.
¡Rubiecita, señor, y más bonita!...
¡Entuavía recuerdo el alboroto
que producía en la galláa e la hacienda
verla pasar, encabritando el pingo,
una mano en la huasca, otra en la rienda,
chaqueta larga y pantalón de gringo!
   Era más de a caballo
que cualquiera e nosotros, y en la vara
ni el más pintao le paraba gallo.
¡Y cuidao con que alguien le faltara!
Una ocasión, por no sé diablura,
          a un patre santiaguino
se le fue al bulto, y sin perder el tino,
lo sacó limpiecito'e la montura.
   Toititos la queríamos, ¡por ésta!
Más de menos la echábamos que el vino
en los días de fiesta.
   Sonaba la vigüela
y el acordeón. Y al tiro, una toná y otra,
de esas del tiempo de mi agüela,
con más malicia que una limonáa,
y con más sal y ajo que una cazuela;
          y venía la ronda
de copas, en honor de la Gringuita,
que era pa lo que es trago
          como tiráa con honda.
(¿Por qué extrañarse? Ella era señorita
y seguía las moas de Santiago).
   ¡Después, quién dijo mieo!
Que venga una deca y otro medio deca...
Es una gallina el que se l'entra el habla...
Y al compás del punteao y del rajeo
sacaba a relucir la zamacueca
sus remolinos de chiquilla diabla,
y sacarse los guantes,
y apretarse la cinebra,
y alzarse pa arriba los tirantes,
¡porque aquí viene la de pata en quinebra!


VÍCTOR DOMINGO SILVA (1882-1960).-

viernes, 6 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA









JUAN RAMÓN JIMÉNEZ



DESNUDOS


      Nacía, gris, la luna, y Beethoven lloraba,
bajo la mano blanca, en el piano de ella...
En la estancia sin luz, ella, mientras tocaba,
morena de la luna, era tres veces bella.
      Teníamos los dos desangradas las flores
del corazón, y acaso llorábamos sin vernos...
Cada nota encendía una herida de amores...
-...El dulce piano intentaba comprendernos-.
      Por el balcón abierto a brumas estrelladas,
venía un viento triste de mundos invisibles...
Ella me preguntaba de cosas ignoradas
y yo le respondía de cosas imposibles...


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1881-1958).-

jueves, 5 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA









RAMÓN PÉREZ DE AYALA



LA DULCE HELENA (fragmento)




"Si dos minutos loa existencia
ha de durar, según Voltaire,
brindemos uno a la sapiencia,
y antes demos otro al placer.
¡Bebe esta copa rebosante
de beso y lumbre y de reír,
y colma este vaso tremante
donde se cuaja el porvenir!"
Así dijiste, triste Helena,
con propiciatorio ademán;
en la tostada cara morena,
los dientes de miga de pan.
Y dije: "Suprime artificios
de Venus precaria y servil.
No es igual placeres que vicios,
ni es la sal de lo noble lo vil.
Tu gracia lasciva de hetera
no inspira venusto furor,
ni tu cuerpo sutil de pantera.
Eso era en un tiempo mejor,
cuando, insaciable adolescente,
vi la corona en el laurel,
una Aganipe en cada fuente
y un Pegaso en cada corcel.
Ahora, advierto en la frase horaciana,
de la cicuta el amargor.
De las cosechas del mañana
yo mismo seré el sembrador..
No bogo en la barca festiva
que hacia Citeres surca el mar.
Labro en mi huerto piedra viva
para sillares del hogar.
¿No has comprendido, dulce Helena,
que tengo en el huerto una flor,
una flor blanca, una azucena,
futuro cáliz de mi amor?
Y, si es tan breve la existencia
como dices, citando a Voltaire,
para mí es hora de sapiencia,
ya que harto he vivido el placer".
Dije, pero Helena, capciosa
en su blanco desnudo fatal,
lloró, la pupila mimosa
como temblando en un fanal.
Sus brazos, marmórea guirnalda
tibia y sensual, me asieron, y
ardió en sus ojos de esmeralda
una infinita luz. Cedí.
Cerré mis ojos al encanto,
y al pensar, entre mí: "la última vez"
vi una azucena tinta en llanto
de sangre ¡Oh, siniestra rojez!



RAMÓN PÉREZ DE AYALA (1881-1962).-



martes, 3 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA











GREGORIO MARTÍNEZ SIERRA




DE LA CASA EMBRUJADA (fragmento)



¿Quién vivirá en la casa que fue nuestra?
Acaso una familia
burguesa: un padre grave,
una madre dolida
por muchos años de vivir sin sueños,
dos o tres muchachitas
de las que rezan, bordan , se componen,
se asoman al balcón, pasan la vida
aguardando a ese novio que no llega,
con el alma dormida
entre el tedio y la frívola esperanza
de un moño o de una cinta.
¡Qué largos y con qué color de tierra
deben pasar los días
sobre los corazones no embrujados
por la fragante sinrazón divina,
por la música del claro de luna,
por el fuego del sol a mediodía,
por el perfume de las flores nuevas,
por la inquietud sonora de la rima...!
¡Ay, corazones malaventurados!
¡Ay, almas sin espina
de soñado imposible! ¡Ay, aguas muertas,
vidas sin flor de pena ni gloria!


GREGORIO MARTÍNEZ SIERRA (1881-1947).-

lunes, 2 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA









FRANZ TAMAYO



BALADA DE CLARIBEL



En la desolada tarde,
      Claribel,
al clarol de un sol que no arde,
      Claribel,
me vuelve el amante alarde,
      Claribel,
aunque todo dice: "Es tarde,
      Claribel".
Lleva en sus alas el viento,
      Claribel,
tu nombre como un lamento,
      Claribel,
y en vano mis ansias siento
volar tras aquel concento,
      Claribel.
Voz con que pía la ausencia,
      Claribel,
saudade, canora esencia,
      Claribel.
¡Añoranza, transparencia
que la ausencia hace presencia,
      Claribel!
Mar profundo y albo monte,
      Claribel,
¿es posible que tramonte
      Claribel
tras el húmedo horizonte,
y que las nieves remonte
      Claribel?
El tiempo es por siempre ido,
      Claribel,
y eres quizá todo olvido,
      Claribel;
¡Mas yo, iluso descreído,
aún pienso que me has querido,
      Claribel!
El pan amargo en que muerdo,
      Claribel,
hecho está de tu recuerdo,
      Claribel.
Y el pasado nada acuerdo:
es un sueño en que me pierdo,
      Claribel.
¡Oh mañana azul y rosa,
      Claribel,
en que te vi mariposa,
      Claribel!
Reina y mujer, niña y diosa,
oro, nácar, nieve y rosa,
      Claribel.
Cantaba en el aire un ave:
      "Claribel",
suave cual la suave
      Claribel.
Y unía el plumado clave
dulce risa y lloro grave:
      ¡Claribel!
¡Una música escondida,
      Claribel,
eres por siempre en mi vida,
      Claribel!
Maná de mi eterna herida,
leche rosa y luz florida,
      Claribel.
Vierte mi labio un perfume:
      Claribel,
musgo y clavel que resume
      Claribel.
¡Mirra que eterna sahume,
óleo que no se consume,
      Claribel!
De un nigromante el compás,
      Claribel,
trazó en mi alma: "Nunca más
      Claribel".
¡Y así a mis ojos jamás
como el alba volverás,
      Claribel!



FRANZ TAMAYO (1880-1956).-

domingo, 1 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA











EMILIO CARRERE



VOCES DE AGORERÍA



¡Toda la noche, toda la noche, como una incierta
voz angustiosa del más allá;
toda la noche, toda la noches, junto a la puerta
un perro negro llorando está!
¿Qué sombra pasa...? ¿Qué sombra mata los reverberos
en las desiertas calles, henchidas de hondas angustias?
¡No la ve nadie...! Pero a su paso por los senderos
crujen macabras las hojas mustias.
Toda la noche, los campanarios, en el profundo
silencio, tañen sus fantasmales voces lejanas;
toda la noche, como un gemido del otro mundo,
llena los vientos el De profundis de las campanas.
¿Qué reloj negro canta las horas, mientras las vidas,
¡las más floridas!, se desmoronan en los osarios?
¿Qué brujas negras, qué brujas negras y contorcidas
son las que tañen la extraña orquesta de campanarios?
Toda la noche, brilla en la muerta calleja umbría
de una ventana la luz incierta.
Toda la noche, con sus lamentos de agorería,
estuvo un perro junto a la puerta.
¡Era tan rubia! Yo la  veía tras los cristales
de esa ventana por donde cruzan sombras llorosas.
¡Era tan blanca! Luego vinieron las otoñales
noches que mustian todas las rosas.
¡Toda la noche gimen los negros perros errantes!...
¡Oh pobre virgen, muerta en aroma de juventud!
¡Luego vinieron dos hombres negros y alucinantes
trayendo en hombros un ataúd!



EMILIO CARRERE (1880-1947).-