DISPERSIONES

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jueves, 5 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA









RAMÓN PÉREZ DE AYALA



LA DULCE HELENA (fragmento)




"Si dos minutos loa existencia
ha de durar, según Voltaire,
brindemos uno a la sapiencia,
y antes demos otro al placer.
¡Bebe esta copa rebosante
de beso y lumbre y de reír,
y colma este vaso tremante
donde se cuaja el porvenir!"
Así dijiste, triste Helena,
con propiciatorio ademán;
en la tostada cara morena,
los dientes de miga de pan.
Y dije: "Suprime artificios
de Venus precaria y servil.
No es igual placeres que vicios,
ni es la sal de lo noble lo vil.
Tu gracia lasciva de hetera
no inspira venusto furor,
ni tu cuerpo sutil de pantera.
Eso era en un tiempo mejor,
cuando, insaciable adolescente,
vi la corona en el laurel,
una Aganipe en cada fuente
y un Pegaso en cada corcel.
Ahora, advierto en la frase horaciana,
de la cicuta el amargor.
De las cosechas del mañana
yo mismo seré el sembrador..
No bogo en la barca festiva
que hacia Citeres surca el mar.
Labro en mi huerto piedra viva
para sillares del hogar.
¿No has comprendido, dulce Helena,
que tengo en el huerto una flor,
una flor blanca, una azucena,
futuro cáliz de mi amor?
Y, si es tan breve la existencia
como dices, citando a Voltaire,
para mí es hora de sapiencia,
ya que harto he vivido el placer".
Dije, pero Helena, capciosa
en su blanco desnudo fatal,
lloró, la pupila mimosa
como temblando en un fanal.
Sus brazos, marmórea guirnalda
tibia y sensual, me asieron, y
ardió en sus ojos de esmeralda
una infinita luz. Cedí.
Cerré mis ojos al encanto,
y al pensar, entre mí: "la última vez"
vi una azucena tinta en llanto
de sangre ¡Oh, siniestra rojez!



RAMÓN PÉREZ DE AYALA (1881-1962).-