DISPERSIONES

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lunes, 6 de junio de 2016

CONFERENCIA "EL EJÉRCITO ESPAÑOL: FUNCIONES, IMPORTANCIA Y FUTURO DE NUESTRAS FUERZAS ARMADAS. MOTRIL 27-05-2016.-




      El pasado viernes día 27-05-2016, el Aula de Pensamiento Francisco Javier de Burgos auspició la conferencia que llevaba por título "EL EJÉRCITO ESPAÑOL: FUNCIONES, IMPORTANCIA Y FUTURO DE NUESTRAS FUERZAS ARMADAS". La misma fue impartida por el Excmo. Señor D.RAFAEL DÁVILA ÁLVAREZ, General de la Legión Española, en Reserva.
     
      Gran afluencia de público con familiares, amigos y gente que estaba muy interesada en el tema, por lo que se creó una atmósfera llena de complicidad y de preguntas.

      Se habló de las Fuerzas Armadas y de su papel en el desarrollo de una sociedad más plural, abierta y protegida. Una clase magistral.

      Gracias al ponente, a los compañeros del Aula de Pensamiento y a todos los que nos acompañasteis esa tarde noche. Os dejo unas cuantas fotos de la conferencia.

      Seguimos!!!!!






































     

MARIO BENEDETTI










TU FÁBULA Y MI FÁBULA


El silencio está inmóvil
y en el cristal de niebla
los dedos del invierno
dibujan iniciales.

El silencio se mueve
y un cansancio arenoso
te pone en la frontera
de la melancolía.

El silencio se abre
a imagen de los sueños
o del fulgor poniente
o de la breve infancia.

El silencio se cierra
y al fin se quedan solas
tu fábula y mi fábula,
sin amor ni rocío.


MARIO BENEDETTI ("Las soledades de Babel").-

EMILY DICKINSON






Él era débil y yo fuerte, entonces.
Por eso, él hacia dentro se dejó guiar.
Yo era débil y el fuerte, entonces.
Por eso le dejé llevarme al hogar.

No estábamos lejos; la puerta, cerca.
No estaba oscuro, pues Él iba también.
No se oía nada, ya que Él callaba.
Eso fue todo lo que quise saber.

Llamó a la puerta el día, debíamos partir.
Ninguno era el más fuerte, entonces, de los dos.
Se esforzó Él, me esforcé yo.
Pero lograrlo, no!


*****************



He was weak, and I was strong -then-
So He let me lead him in
I was weak, and He was strong then
So I let him lead me home.

Twasn't far, the door was near.
Twasn't dark, for He went too.
Twasn't loud, for He said nought.
That was all I cared to know.

Day knocked, and we must part.
Neither was strongest, now.
He strove, and I strove too.
We didn't do it, tho!


EMILY DICKINSON ("100 poemas".-

jueves, 2 de junio de 2016

POESÍA LATINOAMERICANA






RETABLO


La opaca lengua de la tarde
sangra en los cenagales
mientras un trágico perro
escoltado por horas sin rumbo
sacude la sombra de una balsa.

Con las alas carcomidas
agonizan en los tejados
la ansiedad y la altivez
de las utopías.

Cerca del malecón
una ola es el párpado
que se contrae
sobre una mulata desnuda.


DINA POSADA (El Salvador, 1946).-



POESÍA LATINOAMERICANA





PRIMAVERA PARA SUS CAUDALES


A nuestra edad, querido amigo,
es más que suficiente que una muchacha hermosa
-hermosísima, lo sé- 
se distraiga y le confiemos que el amor
como una lechuza vigila el ocaso
en los delirios de su bosque.
Y nos preste atención la muchacha unos minutos
-para ella serán siglos- y alce vuelo después
de responder que sí,
que ha comprendido todo,
que ya escuchó lo dicho.

Celebremos esto, compañero,
como las alegres tumbas que somos.


EDGAR O'HARA (Perú, 1954).-

miércoles, 1 de junio de 2016

POESÍA LATINOAMERICANA






EL EQUILIBRISTA DE BAYARD STREET




Camina de puntas el Equilibrista de Bayard Street,
evita el abismo la mirada y arranca de cuajo toda pretensión,
¿de qué sirven el heroísmo, la grandeza, el entusiasmo?
Poca cosa es la vida para el Equilibrista de Bayard Street,
poca la indulgencia de llegar al otro lado y repetir cien veces
la misma operación.
Una mujer lo observa sin asombro,
tras la ventana acaricia el cabello de sus hijos
y turba con su canto los oídos del Equilibrista de Bayard Street.
Los vecinos lo ignoran, beben latas de cerveza, conversan hasta
altas horas de la noche,
¿quién repararía en tan inútil prodigio?
Sólo los niños señalan con el dedo al Equilibrista de Bayard Street;
ellos lo admiran, contienen la respiración y aplauden hasta
espantar a los gatos.
Una iglesia presbiteriana es el orgullo de Bayard Street;
fue construida a principios de siglo y tiene torre y campanario.
Fija la mirada avanza hacia la iglesia el Equilibrista de Bayard Street.
Su esposa ha preparado una pierna de pollo, ensaladas de tomates
y un plato de lentejas,
con suerte harán el amor esta noche y tendrán un instante
de feroz alegría.
Es muy joven la esposa del Equilibrista de Bayard Street;
es ella la encargada de tensar la cuerda, la que mide la distancia
entre la ventana y la torre, la que tiene rostro de heroína
de novela de amor.
A nada le teme el Equilibrista de Bayard Street,
pero hace varias noches que no duerme;
dicen que soñó que sus zapatillas colgaban de la cuerda
mientras los niños esperaban que se despanzurrara de una vez
el Equilibrista de Bayard Street.


EDUARDO CHIRINOS (Perú, 1960- "El Equilibrista de Bayard Street").-

POESÍA LATINOAMERICANA






REGISTRO DE SANTIAGO



Merodea.
Ronda el ojo en Valle Santiago.
Siente la tibieza casera.
Bajo una nube y sobre la nieve
gravita un fantasma.
Su palabra no resta cielo donde apelar.

En este valle
la preñez es una circunstancia.
La vida es inusitada
y se prolonga en estadísticas.
La muerte se esconde tras paredes gruesas
en bolsa negra y desechable.
Los números funcionan.
El progreso mata todo intento de recuerdo
y sepulta hondo el grito de pertenencia.
La memoria no es deseo.
Crecen los parques domesticados.
Aletea un tren por un valle subterráneo.
Se puebla el campo con casas de cartón reciclado.
Se desafía la lógica.
Se talan los bosques de las riberas.
Se siembran hormonas.
Se muestra.
Se alardea.
Se encumbra alta la seguridad.
Se prevé el avance del desastre.

Se vota la impunidad.
Se estimula el consenso.
Se fumiga con mal de ojo al contaminado
al que no viste de gris o azul marino

al que mira para otro lado.
Se encierra al animal por salvaje.
Se entona alto la canción nacional.


VERÓNICA ZONDEK (Chile, 1953).-

martes, 31 de mayo de 2016

POESÍA LATINOAMERICANA





POEMA DE LAS GRANDES TRANSFORMACIONES



La primera vez
que la muerte pasó por mi vida
me cayó por tierra
la corona del imperio, un cetro de orgullo,
un castillo de vanidad.
Y fui quedando más ligero
del peso enorme de la vida.
La segunda vez
que la hoja de la muerte pasó por mi vida
me cortó los brazos
y todo el cariño me huyó entre los dedos.
Y fui quedando más libre
del enorme peso de existir.
La tercera vez
que la hoja de la muerte pasó por mi vida
me cortó las piernas
y aprendí a caminar con los propios pasos
y fui quedando más libre
del eterno peso de existir.
La cuarta vez
que la hoja de la muerte pasó por mi vida
me rasgó el horizonte del corazón
y todas las estrellas del futuro
cayeron a los pies.
Y fui quedando más suelto
del pesado fardo del ser. La enésima vez
que la muerte pasó por mi vida,
ya estaba podado
de casi todos los excesos de ego.
Separado lo denso de lo sutil,
Reducido al la esencia del ser.
Y fui quedando más leve
del aéreo peso de la vida.
La última vez que la muerte pasó por mi vida,
me amputó el pescuezo y la esperanza.
Mi cabeza rodó por los campos de toda memoria.
Estaba libre de todo exceso de materia
y comencé a vivir.


LUÍS AUGUSTO CASSAS (Brasil, 1953- "O retorno da aura").-

POESÍA LATINOAMERICANA







MATAR TOROS, PALABRAS




Aparecía en su poema, un toro, lo perseguí,
pero no lo encontré.
Busqué un mapa donde poner a esa niña que miraba
la cara de otra mujer arriba
y la del hombre castaño que, a su lado,
la observaba crecer y cantaba.
Entonces busqué a la que nombraba a los toros
como si fueran palabras
y enrollaba cintas de su vestido (brillantes)
como si fueran ilusiones.
Aparecimos cogidas de la mano en un claro del mar
que parecía un ruedo
haciendo musarañas con las olas.
La vida era anterior a otros acontecimientos que no fueran deseos.
Ella me ponía el espejo frente a la nariz
y yo, me peinaba.
En la gruta que formaban las rocas nos contábamos cosas
y por debajo de las piernas cruzadas y luego, extendidas
pasaba el tiempo.
Me gustaría olvidarlo todo y despertarme a su lado
como aquella vez,
para empezar el falso juego de lo que queríamos.
“Un escritor puede admirar sinceramente a un torero,
difícilmente a un colega”. Pero yo la admiré
a pesar de las contraindicaciones que no advertían
cómo y cuándo se fueron las palabras rodando del papel
acomodándose por la pendiente, arrastrándose
hasta quedar petrificadas, sin proposiciones
en esta gruta con forma de toros que huyen de la envidia
y no exagero, se fueron
todas las palabras, la capa de lealtad de aquel torero
que por fin, nunca la acompañó tampoco.
Y ella cogió el espejo como pudo
para que yo me mirara decir: “eso es tener un alma”
sostener el espejo para que otro imagine
la destrucción, la nada de vivir sin las palabras
mientras derrochábamos cintas (vanidad)
que ella nos dejó
y ella tan sola con el espejo y la capa
(todo lo que quedaba de un fragmento astillado
de lealtad).
Por eso, “pienso con frecuencia en la palabra nada”
por la resurrección de otras palabras
que nunca pronunció
mientras manoseábamos toreros fingidos,
muchachos delgadísimos (castaños)
amantes y vidas entre toros
que nos mortificaban.
Pero en el ruedo que es la muerte
(monomanía fecunda) dicen,
la niña salta de la composición
y se aleja.
Una niña primero, la otra, después.
No quieren ver su destino, comprometerse
ni aferrarse un poco más a la palabra
creer.
Siguen jugando con cintas, con títeres,
y, a veces, cantan.
Las dos niñas actúan. Van y vienen por el escenario
(el ruedo, la página prohibida).
Su voluntad de destrucción (y la mía)
revive ahora, apacigua,
es simulada también
en el después.
Pero el después no existe.


REINA MARÍA RODRÍGUEZ (Cuba, 1952).-

lunes, 30 de mayo de 2016

POESÍA LATINOAMERICANA




PROBLEMAS DEL LENGUAJE



Yo que tú
no hubiera esperado tanto.

Esperabas que yo fuera
a la cita donde hablarías de la palabra dolor.
De allá para acá
(el tiempo corre, querida,
el tiempo es un puerco veloz
que cruza el bosque de la vida!)
han pasado muchas cosas.

Entre ellas
la lectura de Proust.
(Si me vieras.
Soy más cínico más
gordo y
camino medio lelo
como una retrospectiva de la muerte.)

Yo que tú no hubiera esperado tanto
y me hubiera ido con aquel que te decía
con una saludable economía de lenguaje:
cásate conmigo.

(Ahora me esperas. Y yo
no sabría decirte nada
y tú
sólo sabrías hablar
y hablar
de la palabra dolor).

Cuando supe que el lenguaje
era una escalera para subir a las cosas
(uno está arriba
y no sabe cómo bajar
uno está arriba
y se las arregla solo)
decidí no verte más.

Nadie posee
una lengua secreta.
Ni los hopi
ni los dogones.

Nadie posee
una infinita reserva
de juegos de lenguaje
(¡corta es la vida
y el tiempo es un puerco!).

Voy a preguntarte
la función del color blanco
en nuestras vidas.

A ver si nos entendemos.



ROLANDO SÁNCHEZ MEJÍAS (Cuba, 1959).-



POESÍA LATINOAMERICANA





ELLA



Viene despacio,
entra
tropieza con mi tos,
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte.
Viene despacio,
ordena mis silencios,
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos.
Viene despacio,
a tender sus manteles de ternura.
Viene despacio,
apenas echa humo para no despertarme.
Se abre paso entre vasos arrojados al día,
retratos de mujeres,
noches de bronca y noches de ginebra.
Viene despacio,
entra,
se arrodilla al borde de mi alma
a juntar los fragmentos de mi risa.
Después se vuela azul como la tarde.


JORGE BOCCANERA (Argentina, 1952- "Contraseña").-

domingo, 29 de mayo de 2016

POESÍA LATINOAMERICANA




SONETO DEL PERDIDO TIEMPO




Ahí donde el instante es un recado,
donde muere de prisa una palmera,
el reloj es la duda pasajera
de una caricia que aprendió el pasado.

Vivir y haber vivido: ¿Quién —alado—
sobre las crestas de las horas fuera
visitante de honor en cada esfera,
espacio, tiempo, dimensión o estado?

Pues el minuto, sin querer, devora
las entrañas del tiempo en cada hora
que finge el suave rostro de la espera,

es en los huesos donde el alma, ruda,
penetra los abismos y desnuda
con otra exactitud tu vida entera!



FEDERICO HERNÁNDEZ AGUILAR (El Salvador, 1974- "Apología del cinismo").-

POESÍA LATINOAMERICANA






REGRESO



A San Fernando quiero ir en el vapor Delta.
Desde las escalerillas ver cómo el barco separa
las cargas de troncos de los aserraderos
y los lomos florecidos de los caimanes.
Llegar a su puerto de tablones
donde el río entrega las aguas de cien barrancas
y el recuerdo de algún pueblo orillero.
Cuando la lluvia descuelga sobre mi cabeza
angostas calles enhebran la cifra de tu nombre.
El río crecido roza la capilla del anima salvadora
donde iré a dejar unas cuantas monedas
por los amigos que enfermaron de distancia.
Al pasado quiero ir en el vapor Delta,
a los burdeles, a las galleras del traspatio,
donde Dios habita la plenitud de su tristeza.
Que todos los sabanales reblandezcan con su brillo.
Yo me voy por esta senda donde el rayo se enmantilla.
Amo las noches lenguarases de sus muelles,
el sucio butacón de las nubes en los días de invierno
con marineros apoyados a sus palancas de anoncillo.
El lirio viejo de sus bosques.
A San Fernando quiero ir,
quiero volver,
ahora que el paisaje ha muerto de alabanza.


IGOR BARRETO (Venezuela, 1952).-



POESÍA LATINOAMERICANA





VISIÓN DEL MERCADO



Lo único que nos detendrá, te dije, será la visita
al mercado de Algeciras.
El mar, que aparece sin ser visto,
es un reino de fuerza que se asienta en la cabeza
y tiene el color potente de una aguamarina.
Recorremos un camino de aceitunas moradas,
limones cortados que salpican el rostro,
cestos de higos secos que esconden el áspid,
carne de pez espada donde gime el corazón.
Poco antes de abrir los ojos
el gesto de tus manos entre el pescado
me eleva en el espacio con la plenitud
de un ángel sobreviviente.


RODOLFO HÄSLER (Cuba, 1958).-

viernes, 27 de mayo de 2016

POESÍA LATINOAMERICANA




ESE MUCHACHO


Ese muchacho iba con ritmo adolescente,
despreciaba los frenos como un James Dean austral,
tocaba en la guitarra aires del cono sur,
tableteaba en las cuerdas el sonido del humo,
en su memoria estaban otros acordes nítidos,
persecución acaso y un padre que se iba
al revés de las aves, compuesto el corazón
por una extraña mezcla de miedo y de nostalgia.
Épocas de hace poco, cuando pensar costaba
la vida nada menos y había que prevenir
estos tiempos terribles porque el futuro era
un lugar impensable y el pasado tan solo
lo que habíamos pensado. El presente, severo
cuestionador del tiempo (que no existe, por cierto).
Pero el muchacho estaba sin lugar en el mundo,
era un poco del sur, un poco de ninguno,
los puntos cardinales ya se le habían perdido,
su brújula no era, su corazón latía.
No sé si decidió arrojarse al vacío
o quiso hallar el sur debajo del asfalto
o pensó que podría sobrevivir de nuevo
como en las otras veces, cuando pudo lograrlo.


EDUARDO LANGAGNE (México, 1952).-