DISPERSIONES

DISPERSIONES

martes, 24 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA






PEDRO SIENNA (seudónimo de Pedro Pérez Cordero)



ASÍ PASA LA VIDA


   Levantarse a la una de la tarde. Vestirse
con toda la pachorra de un millonario inglés.
Colocar una perla en la corbata. Irse
al ensayo, que empieza a las dos o a las tres.
   Ensayar, chismorrear y fumar. Aburrirse
muy soberanamente hasta el final. Después
dar una vuelta en coche por el parque. Sentirse
un poquito bohemio y otro poco burgués.
   El "vermouth", con amigos, piano, flauta y violines.
Hablar mal de la Empresa, del teatro y los cines.
Cenar luego a la carta. Y a las nueve, ¡función!
   Trasnochar hasta el alba. Creer en la promesa
de una boca pintada que muerde cuando besa.
...Y entretanto, ¿qué ha sido de ti, mi corazón...?


PEDRO SIENNA (1893-1954).-

lunes, 23 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA









MANUEL GÓMEZ DOMINGO




PANNE


   Te vi sobre el rasante de la amplia carretera,
como una diosa antigua, bajo los vientos sola,
junto a tu coche negro, que en su reposo era
acharolado y fino, como un piano de cola.
   Iba yo a cien por hora, lanzado en torbellino
sobre el galope fácil de mi carburador.
El cromo de los faros, pantalla del camino.
Mi pie, duro martillo del acelerador.
   Con una mano izada me lanzaste tu "S.O.S.".
Descendí y, obsequioso, frente a frente los dos,
y frené con un suave posar de freno hidráulico.
Mi capote de ruta se hizo un capote áulico.
   Nunca, nunca jamás olvidaré aquel modo
con que me recibiste. Plasmada en el alcor,
y en tu mano, hacia el cielo, una llave de codo
con destellos de antorcha y apariencias de flor.


MANUEL GÓMEZ DOMINGO (1891-1949).-

CICLO POESÍA MODERNISTA











FERNANDO FORTÚN




ESTE VIEJO CAFÉ...


   Este viejo café de tertulias burguesas
tiene una vaga historia olvidada y magnífica;
en días ya lejanos ocuparon sus mesas
tipos dignos de alguna novela terrorífica,
   figuras misteriosas que entraban embozadas;
y las luces de gas, discretas y cambiantes
dejaban en penumbra sus sombras recatadas,
iluminando a veces juveniles semblantes.
   Eran grupos herméticos, que siempre conspiraban;
en esa bella época de las revoluciones...
Al pasar, confundidas palabras se escuchaban:
El oro inglés... el día del grito... los masones...
   ¡Oh, aquella juventud cálida y arbitraria,
de ilusiones sonoras y de altos ideales,
desdeñadores líricos de la vida ordinaria,
bellamente románticos y un poco teatrales!...
   Tomaban actitudes de tribunos romanos,
siempre declamatoria su vieja teoría,
hablaban en los clubs haciendo poesía
y eran después discursos sus versos byronianos.
   Son sus rostros aquellos que Madrazo retrata;
y estando en un sarao discutiendo ardorosos
contra los moderados, quedaban silenciosos
oyendo recitar La canción del pirata.
   Y sus almas acordes un momento latían,
posesas de un antiguo y generoso fuego,
mientras que sus palabras siempre se confundían,
pareciendo rimar con el Himno de Riego.
   Así pasó su vida la juventud aquella,
como esa musiquilla de un día de jarana,
y por loca y romántica y fogosa, fue bella
y porque no sabía pensar en el mañana.
   Y siempre se escuchaban sus voces exaltadas
y sus grandes sombreros de copa y sus melenas,
como cascos de guerrero detrás de las lamedas,
emergían ornando todas las barricadas...
   Creo verlos aún ocupando las mesas
de este antiguo café, donde se escucha ahora
el sosegado hablar de estas gentes burguesas
y en el piano, el sueño de un triste vals que llora...


FERNANDO FORTÚN (1890-1914).-

sábado, 21 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA









RAMÓN DE BASTERRA


DE LOS LABIOS DEL MONTE


LOS GRANDES RITMOS DEL PIRINEO (fragmento)



   Del dorado vivir de las Cortes, del rojo
baldaquín de damasco pontificio, yo arrojo,
violentamente, mi alma a su nativo cielo.
Al adormecedor rincón de terciopelo
del lento campo. Gusto, así, el encanto bobo
de la Naturaleza, el bucólico arrobo
de las ramas que pían y el balar hacia Oriente
de las nubes de cal vaporosa y fuyente.
Un cerco blando y puro me acaricia la vista
de aguas y de montañas de unánime amatista.
   Mas el mundo de sangre y llanto, el de la Historia,
está en mí. Los arcángeles caídos de la gloria
batallan con los fieles ángeles de retablo.
En este orbe inocente, introduciendo al diablo
tomo de la Anteiglesia, los frutos y la flor
con expertos y nimios dedos de Embajador.
¡Mi savia de Lemóniz, y Plencia, sangre clara
de Múxica y Trucíos! Te elevé a lo alto, para
que, óleo votivo, ardieras, como antorcha, en reales
techos, o entre las pías sedas pontificales
a cobijo de la hoja del roble y de la encina,
sitúo mi alma que es la sirena latina
de la Cultura. Ruta tendida al universo:
calzada de palabras que va a Roma, mi verso,
renovando el antiguo camino de Santiago,
la vía que, cubierto de conchas voces, hago
frente al mar pirenaico, de Francia hasta Galicia.
   ¡Fuertes hijos de nuestra cordillera nutricia,
galos del Occidente, que los azules fuegos
de los celtas, ardéis en los ojos gallegos;
mundo indeciso, flor antigua de leyenda,
astures, capitanes de la vieja contienda
contra el África; madre de linajes, Castilla
montañesa, esmeralda que el mar del Norte orilla;
orbe solo, entre brumas y salobres peñascos,
mundo eusqueldun, comarca de los ancianos vascos;
monárquicos navarros y, robustos de afanes
tras la epopeya jónica, vosotros, catalanes!


RAMÓN DE BASTERRA (1888-1928).-

CICLO POESÍA MODERNISTA












ALFONSO CORTÉS 



FRAGMENTO



   Cuando tiendes el índice, se detiene
asombrado el Olvido, y si llamas, viene
a retorcerse a tus plantas el Porvenir.
   La Primavera no es más que una
palabra tuya, y la luna, un recuerdo
que has dejado prendido en las zarzas del éter.
   Bajo tu pecho bate lento, dulce y
constante, un péndulo vivo, y si llegara a
pararse el Tiempo, rodaría roto.
   Tu paso es tan fino y breve como si
te interceptaran el suelo suspiros de ángeles
tristes, y cuando caminas se quedan
en el aire conversando de ti, los perfumes.
   Una divina delicia, flor de tu alma,
está diciendo claramente que el día que
tú ames, será una cosa nueva  el amor.


ALFONSO CORTÉS (1887-1963).-

jueves, 19 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA











JESÚS BALMORI


SEÑORITA PROVINCIANA (fragmento)



   Pobrecita señorita provinciana,
blanca y suave y olorosa cual ninguna,
dulce y leve y amorosa cual tú sola,
que te pasas la existencia en la ventana
suspirando bajo el oro de la luna,
mientras suena un fox canalla la radiola.
   Son en vano tus románticos latidos,
tus suspiros, tus anhelos, tus sonrojos,
y el ensueño que confías a las brisas;
nadie ronda tus balcones florecidos
por las luces de tus labios y tus ojos
y las rosas temblorosas de tus risas.
   Tú quisieras escuchar bellos rondeles,
ser la reina de una turba de poetas,
y no obstante, mientras sueñas y deliras,
no te rinden su homenaje los cinceles,
no te brindan sus colores las paletas,
no te cantan ni las arpas ni las liras.
   En tus horas de quimeras vacilantes
cuando barres los jardines con tus faldas
y en las flores abandonas tus suspiros,
nadie oprime tus anillos de diamantes,
nadie gira tus pulseras de esmeraldas,
nadie besa tus collares de zafiros.
   Tú no sabes de aspavientos ni de miedos,
y en las tardes de tormenta, cuando airados
rugen la lluvia y viento y trueno en la solana,
yo te he visto dibujando con los dedos
amorosos corazones enlazados
sobre el húmedo cristal de la ventana.
   Tu lectura es Abelardo y Eloísa,
tu perfume favorito, el de azahares,
y nimbada de ilusorias maravillas,
en la iglesia, cuando acudes a la misa,
en lugar de ver a Dios en los altares,
a tu lado ves un novio de rodillas.
   La ilusión de los amores te desgarra,
del amor vive tu espíritu poseso,
es tu vida como un vago verso alado,
y en la noche cuando llora la guitarra,
te figuras que el "balitaw" es un beso
en tus leves pies desnudos refugiado.



JESÚS BALMORI (1887-1948).-

miércoles, 18 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA









JOSÉ DEL RÍO SAINZ 



SAN SEBASTIÁN DE GARABANDAL



   Algunos días, por las mañanas,
bajo las viejas, nobles ventanas,
se escucha el canto de las campanas
de los rebaños, voz de cristal;
se oye el mugido grave del toro
y los pastores cantan a coro
el romancesco nombre sonoro
del alto puerto y el invernal:
   ¡San Sebastián de Garabandal!
   Parece un eco del Romancero,
huele a lentisco, huele a romero
y evoca el nombre de un milagrero
santuario, viejo, hosco y feudal.
Oculta el puerto la niebla densa
que Peña Sagra, nevada, inmensa,
en su empinado cuerno condensa
y baja al valle como un cendal:
   ¡San Sebastián de Garabandal!
   Marcha solemne la del ganado
que va hacia el puerto; con su cayado,
guía el vaquero el sosegado
ritmo del paso por la canal:
las ternerillas dulces y castas,
las vacas viejas de líneas bastas
y el toro enorme de enormes astas,
rey coronado, bestia imperial:
   ¡San Sebastián de Garabandal!
   Y el viejo perro, que en su pelambre,
recia y tupida como un estambre,
guarda la huella de un lobo en hambre,
con cada diente como un puñal,
va flanqueando el paso lento
de la cabaña, la cola al viento
y entre la yerba, a todo atento
bajo el hocico chato y leal:
   ¡San Sebastián de Garabandal!
   Clamor agreste de los mugidos,
de las esquilas, de los ladridos,
sones dispersos, todos fundidos
en una sola voz pastoral,
que canta el himno del alto puerto,
por la neblina siempre cubierto,
con sus establos el invernal,
que tiene un nombre grave y guerrero
de verso suelto de Romancero:
   ¡San Sebastián de Garabandal!


JOSÉ DEL RÍO SAINZ (1886-1964).-

martes, 17 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA













ALONSO QUESADA (seudónimo de Rafael Romero)



ORACIÓN VESPERAL


   La tarde muere y tiene
todo el dulce color de mi recuerdo...
Porque cuente la historia de mi vida
que muera así la tarde se ha dispuesto.
El lejano sonido de una esquila
pone en la brisa un pastoril comento
que al perderse al través del cielo malva
hace brotar la rosa de un lucero.
El niño corazón tiembla y solloza:
tiene miedo de amar; pero es un miedo
que le gusta tener cuando la vida
es infantil, como esta tarde el cielo.
El pobre corazón tiembla, y parece
que busca otro rincón dentro del pecho,
otro rincón más hondo en que ocultarse
por temor de saberse un cuento nuevo...
   La tarde entera tiene
el color de la infancia de mi ensueño;
hay una golondrina misteriosa
que ha detenido en el azul su vuelo...
¡Yo pongo mi ilusión sobre sus alas,
y la quietud del lírico momento
se diluye en el oro más lejano
que no acabó de hilar el sol que ha muerto!...
   Mi vida toda tiene
la suavidad divina de un secreto:
¡Parece que me dicen al oído,
con todo el corazón, que estoy viviendo!


ALONSO QUESADA (1886-1925).-


lunes, 16 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA










PEDRO PRADO




LOS PÁJAROS ERRANTES (fragmento)


   Era en las cenicientas postrimerías del otoño,
en los solitarios archipiélagos del Sur.
   Yo estaba  con los silenciosos pescadores,
que en el breve crepúsculo elevan las velas remendadas
y transparentes.
   Trabajábamos callados, porque la tarde entraba
en nosotros y en el agua entumecida.
   Nubes de púrpura pasaban, como grandes peces,
bajo la quilla de nuestro barco.
   Nubes de púrpura volaban por encima de nuestras
cabezas.
   Y las velas turgentes de la balandra eran
como las alas de un ave grande y tranquila
que cruzara sin ruido el rojo crepúsculo.
   Yo estaba con los taciturnos pescadores
que vagan en la noche y velan el sueño de los mares.
   En el lejano horizonte del Sur, lila y brumoso,
alguien distinguió una banda de pájaros.
   Nosotros íbamos hacia ellos, y ellos venían hacia
nosotros.
   Cuando comenzaron a cruzar sobre nuestros mástiles,
oímos sus voces o vimos sus ojos brillantes, que, de paso,
nos echaban una breve mirada.


PEDRO PRADO ( 1886-1952).-

domingo, 15 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA









DELMIRA AGUSTINI




MIS AMORES



   Hoy han vuelto.
Por todos los senderos de la noche han venido
a llorar en mi lecho.
¡Fueron tantos, son tantos!
Yo no sé cuáles viven, yo no sé cuál ha muerto.
Me lloraré yo misma para llorarlos todos.
La noche bebe el llanto como un pañuelo negro.
   Hay cabezas doradas a sol, como maduras...
Hay cabezas tocadas de sombra y de misterio,
cabezas coronadas de una espina invisible,
cabezas que sonrosa la rosa del ensueño,
cabezas que se doblan a cojines de abismo,
cabezas que quisieran descansar en el cielo,
algunas que no alcanzan a oler a primavera,
y muchas que trascienden a las flores de invierno.
Todas esas cabezas me duelen como llagas...
Me duelen como muertos...
¡Ah...! y los ojos... los ojos me duelen más: ¡son dobles...!
Indefinidos, verdes, grises, azules, negros,
abrasan si fulguran,
son caricias, dolor, constelación, infierno.
Sobre toda su luz, sobre todas sus llamas,
se iluminó mi alma y se templó mi cuerpo.
Ellos me dieron sed de todas esas bocas...
de todas esas bocas que florecen mi lecho:
vasos rojos o pálidos de miel o de amargura
con lises de armonía o rosas de silencio,
de todos esos vasos donde bebí la vida.
De todos esos vasos donde la muerte bebo...
El jardín de sus bocas venenoso, embriagante,
en donde respiraba "sus" almas y "sus" cuerpos,
humedecido en lágrimas
ha rodeado mi lecho...
   Y las manos, las manos colmadas de destinos
secretos y alhajadas de anillos de misterio...
Hay manos que nacieron con guantes de caricia,
manos que están colmadas de la flor del deseo,
manos en que se siente un puñal nunca visto,
manos en que se ve un intangible cetro;
pálidas o morenas, voluptuosas o fuertes,
en todas, todas ellas, puede engarzar un sueño.
                       Con tristeza de almas,
                    se doblegan los cuerpos,
                    sin velos, santamente
                    vestidos de deseo.
Imanes de mis brazos, panales de mi entraña
como a invisible abismo se inclinan a mi lecho...
¡Ah, entre todas las manos, yo he buscado tus manos!
Tu boca entre las bocas, tu cuerpo entre los cuerpos,
de todas las cabezas yo quiero tu cabeza,
de todos esos ojos, ¡tus ojos solos quiero!
Tú eres el más triste, por ser el más querido,
tú has llegado el primero por venir de más lejos...
¡Ah, la cabeza oscura que no he tocado nunca
y las pupilas claras que miré tanto tiempo!
Las ojeras que ahondamos la tarde y yo inconscientes,
la palidez extraña que doblé sin saberlo,
                    ven a mí: mente a mente;
                    ven a mí: ¡cuerpo a cuerpo!
Tú me dirás que has hecho de mi primer suspiro.
Tú me dirás que has hecho del sueño de aquel beso...
Me dirás si lloraste cuando te dejé solo...
                    ¡Y me dirás si has muerto...!
                         Si has muerto,
mi pena enlutará la alcoba lentamente,
y estrecharé tu sombras hasta apagar mi cuerpo.
Y en el silencio ahondado de tinieblas,
y en la tiniebla ahondada de silencio,
nos velará llorando, llorando hasta morirse
                    nuestro hijo: el recuerdo.



DELMIRA AGUSTINI (1886-1914).-

sábado, 14 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA














AGUSTÍN ACOSTA



LOS ÚLTIMOS INSTANTES DE LA MARQUESA EULALIA (fragmento)




   Cerró los ojos, de mirar cansados
la sombra de la muerte por su alcoba,
espía que acechaba en los bordados
damascos de su lecho de caoba.
   Quiso bajar hasta el jardín. Decía
cosas tan vagas, que ya nadie sabe
si en su palabra sin matiz había
algo que fuera humano. Limpia y suave,
   el agua de la fuente discurría
entre hojas secas. Ella, sonriente,
fue más que luz, bajo la luz del día.
   Y con voz dulce de convaleciente,
mientras su boca blanca sonreía,
pidió que la llevaran a la fuente...


AGUSTÍN ACOSTA (1886-1931).-

viernes, 13 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA









AZARÍAS H. PALLAIS




CIERVO


Ciervo, cuando pasas, tímido y lejano,
yo pienso en mi doble, ¿sabes?, el hermano
que vibra do, re, mi, fa, sol, la, si,
según la manera de mi verso en mí.
El príncipe bellos ojos, el poeta,
que dice nosotros somos alfa y beta
del centauro, Castor y Polux, los dos
hexámetros bellos en gracia de Dios.
Ciervo, cuando pasas, tímido y lejano,
yo pienso en mi doble, ¿sabes? el hermano...



AZARÍAS H. PALLAIS (1885-1954).-

jueves, 12 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA







TOMÁS MORALES



DE POEMAS DEL MAR


   La taberna del muelle tiene mis atracciones
en esta silenciosa hora crepuscular:
yo amo los juramentos de las conversaciones
y el humo de las pipas de los hombres de mar.
   Es tarde de domingo: esta sencilla gente
la fiesta de descanso tradicional celebra;
son viejos marineros que apuran lentamente,
pensativos y graves sus copas de ginebra.
   Uno muy viejo cuenta su historia de grumete:
hizo su primer viaje el año treinta y siete,
en una briebarca blanco, fletado en Singapoore...
   Y, contemplando el humo, relata conmovido
un cuento de piratas, de fijo acaecido
en las lejanas costas de América del Sur...



TOMÁS MORALES (1885-1921).-

miércoles, 11 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA








ELOY FARIÑA NÚÑEZ



VUELO DE FLAMENCOS



   En el confín de la ribera opuesta,
iluminada por el sol poniente,
tiembla una raya, en progresión creciente,
sobre la ondulación de la floresta.
   La remota bandada avanza presta,
rumbo a los horizontes del Oriente,
aleteando en el éter transparente
con el ritmo acordado de una orquesta.
   Y al mismo tiempo los croantes loros
manchan de verde la región alada,
llena de errantes pájaros canoros;
   el grupo pasa en cadencioso vuelo
y se pierde cual cinta sonrosada
en la diafanidad azul del cielo.

ELOY FARIÑA NÚÑEZ (1885-1929).-

martes, 10 de enero de 2017

PRESENTACIÓN POEMARIO "CARNE DE AGUA", DE JOSÉ ALBERTO ROMERO.-





          El pasado 29-12-2016. a las 20'30 horas y en el Centro Cultural de Caja Granada en Motril, tuvo lugar la presentación del poemario "CARNE DE AGUA", de nuestro amigo José Alberto Romero.
            Este poemario es el segundo título de la colección, "Poesía del Sur", con la que la Asociación Aguaviva editará una selección de obras de los mejores poetas de la tierra, con objetivo de divulgar nuestra poética y dar un paso más en la construcción de una oferta cultural para nuestra ciudad y comarca.

             Estamos ante una obra íntima, que refleja los sentimientos más profundos del poeta, que asiste asombrado y emocionado ante el espectáculo que el paisaje, el amor y la vida le ofrecen.

                 El "agua", elemento esencial de la naturaleza, es el hilo conductor que materializa el objeto de los sentimientos más íntimos.

                 Con un lleno total en el Centro Cultural de Caja Granada, todos los amigos y familia del poeta quisimos acompañarlo en este día tan especial ya que, si bien había publicado algunos poemas sueltos en antologías de poetas motrileños, "Carne de agua" es su primer libro publicado.

                   El acto contó con la introducción de nuestro insigne poeta Jesús Cabezas, quien también fue autor del prólogo junto a Paco García  Morón. Además del autor que recitó algunos poemas, también recitaron los poetas Jesús Cabezas, Mercedes Ruíz, Joaquín Pérez Prados y yo mismo. Se puso música a uno de los poemas del libro, cantado por Laura Díaz y bailado por Juan Criado. Así mismo, componentes del grupo de teatro "Aguaviva", cantaron y escenificaron otro de los poemas, acompañados por los poetas Ana Constán y Víctor Jiménez.

                  Una noche estupenda, donde la poesía vibró con luz propia.

                  Las fotografías que os dejo, las hizo una gran amiga: Mari Carmen Molina.

                  Gracias a tod@s!!!!!






PERRO VERDE


La tarde se durmió acurrucada
en las márgenes del río,
y en el cielo la Giralda
busca duendes alados
en la noche sevillana.
Rosas y canciones del agua
de la fuente adormecida
sobre la brisa cabalgan.
Me senté frente a la Giralda.
Al fondo, juego de luces
que corren, se esconden, se escapan
y descubren duendes en las piedras.
Artistas de besos
suben por las paredes
y se pierden en la calma.
Y cuando un silencio de sombras
rondaba por la terraza,
niña de ojos de agua,
y cintura de junco
me miró con risa larga.
"¿Tienes sed?""
Me dijo con voz entrecortada.
Tengo sed de tu cara,
de tu luna redonda
y tus labios de grana.
Tráeme el río
y la Torre del Oro,
tráeme trenzas de agua.
Yo te daré, Inmaculada,
flores de azahar,
jazmín y albahaca.
Iré tejiendo caminos de luces,
de azucenas blancas,
y con ramos de rosas
te estaré esperando
al llegar el alba.
Me voy a Granada
pero tu corazón
conmigo cabalga.
A grupa de mi luna
veremos la Alhambra,
y puñados de nieve de mi sierra
darán frescor a tu cara.
Vente conmigo a Granada. 


JOSÉ ALBERTO ROMERO ("Carne de Agua"-2016).-