DISPERSIONES

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lunes, 23 de enero de 2017

CICLO POESÍA MODERNISTA











FERNANDO FORTÚN




ESTE VIEJO CAFÉ...


   Este viejo café de tertulias burguesas
tiene una vaga historia olvidada y magnífica;
en días ya lejanos ocuparon sus mesas
tipos dignos de alguna novela terrorífica,
   figuras misteriosas que entraban embozadas;
y las luces de gas, discretas y cambiantes
dejaban en penumbra sus sombras recatadas,
iluminando a veces juveniles semblantes.
   Eran grupos herméticos, que siempre conspiraban;
en esa bella época de las revoluciones...
Al pasar, confundidas palabras se escuchaban:
El oro inglés... el día del grito... los masones...
   ¡Oh, aquella juventud cálida y arbitraria,
de ilusiones sonoras y de altos ideales,
desdeñadores líricos de la vida ordinaria,
bellamente románticos y un poco teatrales!...
   Tomaban actitudes de tribunos romanos,
siempre declamatoria su vieja teoría,
hablaban en los clubs haciendo poesía
y eran después discursos sus versos byronianos.
   Son sus rostros aquellos que Madrazo retrata;
y estando en un sarao discutiendo ardorosos
contra los moderados, quedaban silenciosos
oyendo recitar La canción del pirata.
   Y sus almas acordes un momento latían,
posesas de un antiguo y generoso fuego,
mientras que sus palabras siempre se confundían,
pareciendo rimar con el Himno de Riego.
   Así pasó su vida la juventud aquella,
como esa musiquilla de un día de jarana,
y por loca y romántica y fogosa, fue bella
y porque no sabía pensar en el mañana.
   Y siempre se escuchaban sus voces exaltadas
y sus grandes sombreros de copa y sus melenas,
como cascos de guerrero detrás de las lamedas,
emergían ornando todas las barricadas...
   Creo verlos aún ocupando las mesas
de este antiguo café, donde se escucha ahora
el sosegado hablar de estas gentes burguesas
y en el piano, el sueño de un triste vals que llora...


FERNANDO FORTÚN (1890-1914).-