DISPERSIONES

DISPERSIONES

lunes, 8 de octubre de 2012

   El otro día eché
a correr despacio.
   Obedece cada pan
a su mesa;
tus manos sobre mis manos,
tus labios sobre los míos
navegando entre terrones
de azúcar.

Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-
   Sé lo que dices: no
aprietes ostentosamente
el periplo de la arcada
que me barre hacia
el río de tu lengua,

no sea que se derrumbe
el cielo en un soplo
prudente,
atravesando pestañas
de delirio:

más sé lo que dices,
no vayas a pensar
que soy como el viento
que te huye
borrando la piel de mis huesos.


Del poemario "Las ratas de la conciencia ", de Juanjo Cuenca.-

viernes, 5 de octubre de 2012

   Indolente, suave no quería
mezclar tras la puerta opaca
roces de gozne que antes saca,
madera astillada sufriría

como aquella caverna
de rieles engominados
tras la oquedad difuminados,
en rencor de brasa eterna

desde el ocaso de una silueta,
que antes goza a deshora
el oscuro sabor de la mora
que el peso de tu mirada inquieta.


Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-
   Oscuro me parece.
Bajábamos sentados
en la orilla de las ramas,
tercas nuestras manos
asiendo líquenes
de bajovientre,
revoloteando espasmódicos
abedules,
minando las heridas
leves.
   Ahora,
todo me parece oscuro.

Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-

jueves, 27 de septiembre de 2012

   A borbotones amanece,
cuál pálidos chorros
de vino ahogado.

   Indeleble es la siega
de las hojas en un murmullo.


Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-
   Tras el peto se esconden
carnes sentadas junto al porche,
abriles eternos,
anquilosados vaivenes de sal
que pueblan tus caderas
estrechas,
aires que no encuentran rama
donde posarse,
donde estallar en suplicios
monótonos de arrugas venideras,
de huecos que se ensanchan
y miradas que se enturbian
atravesando canales de deseo,
riscos de aliento
y sudor evaporado,
con el cuello arqueado
hacia el fondo,
frágil,
como una crisálida de pensamiento.

Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-

lunes, 24 de septiembre de 2012

      Como terruñas salamanquesas
adheridas a la grieta
que penetra hasta el suelo
planean a bocajarro
cristales en el fango
salpicado de gárgolas
diminutas
mutaciones que corrigen
en los anversos de velas
rígidas como miembros
la ocasión de pintar
vides de papel
y meandros en las orillas
sublimes
acotadas en destierros
vaporosos y estertóreos
como aquel vuelo
 amigo fiel de mis soledades.

Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-
      Me honra saberte fiel
a las campanadas que brotan
entre estertores de niebla
alcalina
sin que el devenir pausado
de mis genitales locos
pugne por sacar demonios
de lengua avara
de trípodes que sujetan
labios de hueso
pómulos que rayan vísceras
que no me pertenecen
aún después de elogios
que naufragan en tintes
de coágulos esparcidos
en tierra de nadie
en praderas de tumulto
acallado
paralelo a cuevas que descienden
por mi garganta
a paso de desnudo.

Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-

lunes, 17 de septiembre de 2012

      Te perdiste
vagando entre semáforos de ansiedad,
entre aceras noctámbulas
y avasalladas.
      Me viste cansado.
Yo murmuré tu nombre.
Recordé que anduve por calles
donde lloraban niños de pecho.
Crucé ventanas y puertas
amenazado por cantos de jilguero.
      Vi macetas de donde pendían
flores de agasajo, enredaderas
multiformes atrapando la reja.
      Olí a mar.
A montaña cercana y a mercado,
a gente sin piedad
que gemía en el rincón más oscuro.
      Mis suelas están gastadas:
el asfalto su funde entre madejas
de césped y de jardines
y de edificios.
Tampoco te encontré,
plegada entre sollozos.

Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-
La vida es una fiera
audaz,
acorralada detrás de un muro
de concupiscencia.
Se la oye susurrar
por encima del fragor
de deseos ocultos,
de temores inciertos.
Se la pisa
ahondando el rencor
de presagios limpios,
oscuros.
¡Barre la sombra
la efigie de la llama!.
Todo queda yerto:
asolanados cuerpos
que derriten miel,
frases que evocan
límpidos canales
de presunción.
Más si defenderse
no fuera necesario,
habría que morir
apartando dentelladas.

Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-

sábado, 15 de septiembre de 2012

Bromeabas,
saltando sobre la arena lívida
de reflejos,
atusando el cansancio de tus dedos
silíceos,
vomitando miradas que oscurecen
a cada paso.

Te estrellaste en el saliente
de mi pecho a intervalo,
despojándote de ropas húmedas
como la escarcha,
de sentimientos, claro,
de flirteos ambiguos
y de atardeceres.

Te levantaste
sobre el codo
abrupto,
encallado en el pliegue de las piedras,
cerraste la boca,
los ojos, el oído,
y bromeaste...


Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-
Las voces suenan con descaro
expandiendo oleadas de azufre
apergaminado (sutil, a veces);
rodeado de ecos   que elogian
sumisos tacones de mandrágora.
El pellejo se abre
desde el fondo.
Abriendo pasadizos que conducen
a ningún lado de alguna parte,
mascullando entre dientes salivas
ocres,
un fino beso descarado
otea tras el hombro.
No mereces que te diga
qué puede salvarte;
no la vale la pena sucumbirte
con sinuoso desparpajo
ni hablarte a solas
perdidos entre calles aciagas.
Tampoco me vendió
aquel lloro,
ni el sol ronco,
ni el sentido famélico.

Ni siquiera, ya ves,
el destartalado imperio de una sonrisa.


Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-

martes, 11 de septiembre de 2012

Dulces bocanadas me emborrachan
de vientos perpetuos de azotea,
aquellos que castigan cornisas
de acero,
que mecen luego luces.
Las hojas bailan,
los ojos se cierran grises
como besos de otoño
detrás de un pupítre maltrecho.
Truena mi voz
afilada como espada
quebradiza:
ronca se me queda a solas
como piedra que rueda sobre el aspa.
Poco a poco descubrí el sendero
surcado de venas altivas
que llevaba a tu monte.
Igual que el mar descubre conchas
una a una,
lamiendo la arena.

Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-
Has surgido breve,
insinuando detrás de paredes
de mármol
gaviotas que se desgañitan inertes.

Te has asomado a la ventana
pulcra que refleja pabilos consumidos
desde el codo,
ahondando entre pliegues de tabla.

Has vomitado canciones.
Has vitoreado verdades
que son lentas, escapada,
derramada en acequia.

Me diste cuasia amarga
para curar mis fiebres altas:
aquellas que vinieron, húmedas,
mientras te añoraba.


Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-

sábado, 8 de septiembre de 2012

Estoy habitando
a media luz entre aristas
 que agonizan camaleónicas.
Las vísceras son mi cuna.

Génesis de mi conciencia:
¿tan apartada y lejana te encuentras,
adormecida entre fustán,
que olvidaste para qué sirvió la gesta?.

Se marchita a raudales
tu risa entrecana;
apretado y quedo está el malvís
entre los árboles de la desidia.

Ayer ensoberbeciste
mi alma sin disimulo.
Atrás se perdió todo:
me quedé meciendo un columpio...


Del poemario "Las ratas de la conciencia", de Juanjo Cuenca.-