DISPERSIONES

DISPERSIONES

martes, 18 de octubre de 2016

JOHAN WOLFGANG VON GOETHE










LIMITES DE LA HUMANIDAD



Cuando nuestro sagrado
y venerable Padre,
con mano reposada,
sobre las pasajeras nubes
siembra miradas bienhechoras
sobre la tierra,
beso entonces
el borde de su manto,
con infantil temblor
en el sincero pecho.

Nunca con dioses
debe medirse
ningún hombre.
Si éste se eleva
y roza
con su cabeza las estrellas,
no siente firmes
las inseguras plantas,
y con él juegan
vientos y nubes.

Si se mantiene
firme su plante
en la tierra
segura y asentada,
no alcanza siquiera,
a compararse
con la encina 
o la parra.

¿Qué es lo que a dioses
y hombres separa?
Que muchas ondas
de aquellos vienen
y su corriente
como una ola eterna,
nos traga, nos alza,
y nos apaga.

Un anillo más
es nuestra vida.
Cuántas generaciones
forman eternamente
la infinita cadena
de su existencia que no acaba.


JOHAN WOLFGANG VON GOETHE ("Poemas").-

lunes, 17 de octubre de 2016

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER









Porque son , niña, tus ojos
verdes como el mar te quejas:
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas 
de las hurís del profeta.

El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera.
Entre sus siete colores
brillante el iris lo ostenta.

Las esmeraldas son verdes,
verde el color del que espera,
y las ondas del océano,
y el laurel de los poetas.

Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta,
en que el carmín de los pétalos
se ve al través de las perlas.

          Y, sin embargo,
          sé que te quejas
          porque tus ojos
          crees que la afean.
          Pues no lo creas;

que parecen tus pupilas,
húmedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro,
que al soplo del aire tiemblan.

Es tu boca de rubíes 
purpúrea granada abierta,
que en el estío convida
a apagar la sed en ella.

          Y, sin embargo,
          sé que te quejas
          porque tus ojos
          crees que la afean.
          Pues no lo creas;

que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.

Es tu frente, que corona
crespo el oro en ancha trenza,
nevada cumbre en que el día
su postrera luz refleja.

          Y, sin embargo,
          sé que te quejas
          porque tus ojos
          crees que la afean.
          Pues no lo creas;

que entre las rubias pestañas,
junto a las sienes, semejan
broches de esmeralda y oro
que un blanco armiño sujetan.

Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar te quejas;
quizá, si negros o azules
se tornasen, lo sintieras.



GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER ("Rimas y otros poemas").-

domingo, 16 de octubre de 2016

RUBÉN DARÍO














LIBROS EXTRAÑOS



Libros extraños que halagáis la mente
en un lenguaje inaudito y tan raro,
y que de lo más puro y lo más caro,
hacéis brotar la misteriosa fuente;

inextinguible, inextinguiblemente
brota el sentir del corazón preclaro,
y por él se alza un diamantino faro
que al mar de Dios mira profundamente...

Fuerza y vigor que las alas enlaza,
seda de luz y pasos de coloso,
y un agitar de martillo y de maza,

y un respirar de leones en reposo,
y una virtual palpitación de raza;
y el cielo azul para Orlando Furioso...


RUBÉN DARÍO ("Antología Poética").-

sábado, 15 de octubre de 2016

FÉLIX GRANDE












LEER


He escuchado en los libros
sabias declaraciones de ignorancia.
El sereno y profundo
envuelve sus palabras
en un humilde celofán de duda
que les hace adquirir la humilde magia
de lo sincero. El sabio entre los sabios
todo lo más dilata las distancias.

De todo el inventario
de voces y de páginas,
en el fondo del pecho sólo quedan
sones de adiós, palabras de campana.

Largos millones de vocablos suben
por los largos millones de gargantas;
brotan alegres de las bocas, cobran
en el espacio su silencio, pasan
por las viejas fronteras del oído
su silenciosa y nueva forma al alma
y, una vez en el fondo de los seres,
se desnutren, se callan y se apagan.

Sólo quedan después tiernos vacíos,
voces de adiós, palabras de campana.


FÉLIX GRANDE ("La canción de la Tierra").-

viernes, 14 de octubre de 2016

GIOSUÉ CARDUCCI








FANTASÍA


Hablas, y el alma mía, abandonándose,
perezosa, a las auras de tu plática,
llevar se deja en la ola de su música
hasta playas incógnitas.

En la tibieza flota de un crepúsculo
que, a los desiertos, les sonríe, azúreos;
entre cielo y mar vuelan aves cándidas
y cruzan islas de ópalo.

Brillan los templos con albor marmóreo
sobre altas cumbres en la tarde rósea;
muévense los cipreses; suelta su hálito
denso el mirto aromático.

Mar adentro, salobre brisa llévase
el aroma y lo mezcla con los náuticos
cantos de un barco que ante el puerto próximo
recoge velas, plácido.

Bajar veo un cortejo de la acrópolis;
son doncellas que traen peplos cándidos,
guirnaldas en la frente, en mano láureas,
y en las bocas un cántico.

Fijo el bauprés sobre la playa patria
salta a tierra un guerrero, de armas fúlgido.
¿Será Alceo? ¿Quizá de empresas bélicas
vuelve a las lesbias vírgenes?


GIOSUÉ CARDUCCI ("Odas bárbaras").-

jueves, 13 de octubre de 2016

MIGUEL HERNÁNDEZ








PENA


Ojinegra la oliva en tu mirada,
boquitierna la tórtola en tu risa,
en tu amor pechiabierta la granada,
barbioscura en tu frente nieve y brisa.

Rostriazul el clavel sobre tu vena,
malherido el jazmín desde tu planta,
cejijunta en tu cara la azucena,
dulciamarga la voz en tu garganta.

Boquitierna, ojinegra, pechiabierta,
rostriazul, barbioscura, malherida,
cejijunta te quiero y dulceamarga.

Semiciego por ti llego a tu puerta,
boquiabierta la llaga de mi vida,
y agriendulzo la pena que la embarga.



MIGUEL HERNÁNDEZ ("Antología Poética").-

miércoles, 12 de octubre de 2016

JORGE MANRIQUE










¡OH, MUNDO! PUES QUE NOS MATAS...




¡Oh, mundo! Pues que nos matas,
fuera la vida que diste
toda vida;
mas según acá nos tratas,
lo mejor y menos triste
es la partida
de tu vida, tan cubierta
de tristezas, y dolores
muy poblada;
de los bienes tan desierta,
de placeres y dulzores
despojada.

Es tu comienzo lloroso,
tu salida siempre amarga
y nunca buena,
lo de en medio trabajoso,
y a quien das vida más larga
le das pena.
Así los bienes -muriendo
y con sudor- se procuran
y los das;
los males vienen corriendo;
después de venidos, duran
mucho más.


JORGE MANRIQUE ("Poesía").-

martes, 11 de octubre de 2016

WALT WHITMAN








ÉRASE UN NIÑO QUE SE LANZABA A LA AVENTURA




Érase un niño que se lanzaba a la aventura todos los días,
y en el primer objeto que miraba y aceptaba con
asombro, piedad, amor o temor, en ese objeto se
convertía,
y ese objeto se hacía parte de él durante el día o una
parte del día... o durante muchos años o largos
ciclos de años.

Las primeras lilas se hacían parte de este niño,
y la hierba y el dondiego de día, blanco y rojo, y el
trébol, blanco y rojo, y el canto del febe,
y los corderos nacidos en marzo y los lechones
sonrosados de la marrana, y el potro de la yegua y el
ternero de la vaca y la pollada ruidosa en el corral o
junto al fango del estanque, y los peces que se
suspenden tan curiosamente allá abajo, y el hermoso y 
curioso líquido, y las plantas acuáticas con sus cabezas
gráciles y planas... todo se hacía parte suya.

Y los brotes de abril y de mayo se hacían parte
suya... los retoños del grano en invierno, los del 
maíz amarillento y las raíces comestibles del huerto,
y los manzanos floridos y el fruto después... y las
bayas... y las hierbas más vulgares de los caminos;
y el viejo borracho que se tambalea hacia casa desde el
retrete exterior de la taberna, de donde acababa
de levantarse,
y la maestra que pasaba de camino a la escuela... y 
los afectuosos muchachos que pasaban... y los
pendencieros... y las cuidadas muchachas de
mejillas frescas... y el muchacho y la muchacha
negros con pies descalzos,
y todos los cambios de la ciudad y del campo
adondequiera que iba.
Sus mismos padres, el que había impulsado la sustancia
paterna durante la noche y lo había engendrado, y la 
que lo concibió en su útero y le dio a luz... ellos
dieron a este niño más que eso,
le dieron después cada uno de sus días... se hicieron
parte suya. 


WALT WHITMAN ("Hojas de hierba").-

lunes, 10 de octubre de 2016

FERNANDO DE HERRERA





SONETO



Alegre, fértil, vario, fresco prado,
tú, monte y bosque de árboles hermoso,
el uno y otro siempre venturoso,
que de las bellas plantas fue tocado;

Betis, con puras ondas ensalzado
y con ricas olivas abundoso,
¡cuanto eres más felice y glorioso
pues eres de mi Aglaya visitado!

Siempre tendréis perpetua primavera
y del Elisio campo tiernas flores
si os viere el resplandor de la luz mía.

Ni estéril hielo o soplo crudo os hiera,
antes Venus, las gracias, los amores
os miren y en vos reine la alegría.



FERNANDO DE HERRERA ("Poesía").-

domingo, 9 de octubre de 2016

FRANÇOIS VILLON












DOBLE BALADA



Así es que amad cuanto queráis,
frecuentad fiestas y juergas,
pues que al final más no habréis de valer,
y, si algo os rompéis, sólo será la cabeza:
locos amores hacen idiota a la gente:
Salomón cayó en la idolatría
y Sansón perdió sus lentes.
¡Cuán feliz es el que no toma parte!

Orfeo, el dulce tañedor,
que tocaba flautas y dulzainas,
estuvo, por amor, al alcance de un asesino
Cancerbero, de cuádruple cabeza;
y Narciso, el honrado doncel,
en un profundo pozo se ahogó
por el amor de sus amoríos.
¡Cuán feliz es el que no toma parte!

Sardanápalo, valiente caballero,
que conquistó las tierras de Creta,
por amor quiso volverse mujer
y entre doncellas tejer;
David el rey, sabio profeta,
olvidó el temor de Dios
al ver bañarse muslos bien hechos.
¡Cuán feliz es el que no toma parte!

Amnón quiso deshonrar,
fingiendo comer tartitas,
a su hermana Tamar y desflorar,
lo que fue vergonzoso incesto;
Herodes -no son camelos-
degolló a San Juan Bautista
por bailes, danzas y cancioncillas.
¡Cuán feliz es el que no toma parte!

De mí, pobre, quisiera hablar:
golpeado fui como en el río la ropa,
todo desnudo, no lo quiero ocultar.
¿Quién me obligó a comer estas "grosellas"
sino Catalina de Vaucelles?
Que Noel, tercero que allí estuvo, reciba
"manoplas" en iguales bodas.
¡Cuán feliz es el que no toma parte!

Mas, ¿qué este joven bachiller
dejara a estas jóvenes mocitas?
¡Ni hablar!, aunque vivo lo quemaran
como a jinete de escobas.
(Es que) le son más dulces que civetas;
sin embargo, loco de él, se confió:
sean blancas, o sean morenitas,
¡cuán feliz es el que no toma parte!


FRANÇOIS VILLON ( "Obras").-



JOSÉ DE ESPRONCEDA











EL POETA



Como nubes que en negra tormenta
precipita violento huracán,
y en confuso montón apiñadas,
de tropel y siguiéndose van,

y visiones y horrendos fantasmas,
monstruos raros de formas sin fin,
y palacios, ciudades y templos,
nuestros ojos figuran allí;

y entre masas espesas de polvo
desaparece la tierra tal vez,
cual gigante cadáver que cubre
vil mortaja de lienzo soez;

como zumba sonante a lo lejos
el doliente rugido del mar,
cuando rompe en las rocas sus olas
fatigadas de tanto luchar;

y la brisa en la noche serena
en sus ráfagas trae la canción,
que al compás de los remos entona,
mar adentro quizá un pescador:

así, en turbio veloz remolino
el diabólico ejército huyó,
vagarosas pasaron sus sombras,
y el crujir de sus alas sonó.

Y en el yermo fantástico espacio,
largo tiempo se oyó su cantar,
y a lo lejos el flébil quejido
poco a poco armonioso expirar.

Embargada y absorta la mente,
en incierto delirio quedó,
y abrumada sentí que mi frente
un torrente de lava quemó.

Y en mi loca falaz fantasía
sus clamores y cánticos oí,
y el tumulto y su inquieta porfía
encerrado en mí mismo sentí.

Así al son agudo de bélica trompa,
y al compás del golpe que marca el tambor,
brioso en alarde y magnífica pompa,
en orden desfila guerrero escuadrón.

Y espadas, fusiles, caballos, cañones
pasan, y los ojos en confuso ven
brillar aún las armas, ondear los pendones,
fantásticas plumas del viento al vaivén,

relumbrar corazas, y el polvo y la gente,
y se oye a lo lejos un vago rumor,
y queda en su encanto suspensa la mente,
y oír y ver piensa después que pasó.

Mas ya del primer albor
la luz pura tiñe el cielo,
y al naciente resplandor,
naturaleza su velo
pinta con vario color.

Y se esparce por el mundo
un armonioso contento,
un confuso movimiento,
que en pensamiento profundo
suspende el entendimiento.

¿Es verdad lo que ver creo?
¿Fue un ensueño lo que vi
en mi loco devaneo?
¿Fue verdad lo que fingí?
¿Es mentira lo que veo?


JOSÉ DE ESPRONCEDA ("Poesía").-

domingo, 3 de julio de 2016

ANTONIO MACHADO











AL ESCULTOR EMILIANO BARRAL



...Y tu cincel me esculpía
en una piedra rosada,
que lleva una aurora fría
eternamente encantada.
Y la agria melancolía
de una soñada grandeza,
que es lo español (fantasía
con que adobar la pereza),
fue surgiendo de esa roca,
que es mi espejo,
línea a línea, plano a plano,
y mi boca de sed poca,
y, so el arco de mi cejo,
dos ojos de un ver lejano,
que yo quisiera tener
como están en tu escultura:
cavados en piedra dura,
en piedra, para no ver.



ANTONIO MACHADO ("Poesía").-

sábado, 2 de julio de 2016

LOPE DE VEGA







Humilla al sol la coronada frente,
rosa, del prado honor, que el toro abrasa;
dobla las hojas de la verde basa,
pues ya no puede ser que la sustente.
Rigor de estrella, cuanto hermosa, ardiente,
las breves horas de tu vida tasa,
si hay sólo un sol que de por medio pasa
desde tu ocaso a tu florido oriente.
Pues si la sombra de tu breve infancia
es la misma vejez, ¿en qué se fía
la vana presunción de tu arrogancia?
¿Y en qué también la humana fantasía,
si de la vida la mayor distancia
fue breve sueño del postrero día?



LOPE DE VEGA ("Antología Poética").-

viernes, 1 de julio de 2016

RAFAEL ALBERTI















ALBA DE NOCHE OSCURA


Sobre la luna inmóvil de un espejo,
celebra una redonda cofradía
de verdes pinos, tintos de oro viejo,
la transfiguración del rey del día.

La plata blanda, ayuna de reflejo,
muere ya. Del cristal -lámina fría-
dice la voz del vaho en agonía:
-Doró mi lengua el sol, ¿de qué me quejo?

Las puertas del ocaso, ya cerradas,
tapian de luto el campo.Negros perros,
a lo que nadie sabe, ocultos, gritan,

decapitando sueños, fatigas,
sobre el túmulo alto de los cerros
las estrellas del valle se marchitan.



RAFAEL ALBERTI ("Marinero en tierra").-