DISPERSIONES

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domingo, 9 de octubre de 2016

FRANÇOIS VILLON












DOBLE BALADA



Así es que amad cuanto queráis,
frecuentad fiestas y juergas,
pues que al final más no habréis de valer,
y, si algo os rompéis, sólo será la cabeza:
locos amores hacen idiota a la gente:
Salomón cayó en la idolatría
y Sansón perdió sus lentes.
¡Cuán feliz es el que no toma parte!

Orfeo, el dulce tañedor,
que tocaba flautas y dulzainas,
estuvo, por amor, al alcance de un asesino
Cancerbero, de cuádruple cabeza;
y Narciso, el honrado doncel,
en un profundo pozo se ahogó
por el amor de sus amoríos.
¡Cuán feliz es el que no toma parte!

Sardanápalo, valiente caballero,
que conquistó las tierras de Creta,
por amor quiso volverse mujer
y entre doncellas tejer;
David el rey, sabio profeta,
olvidó el temor de Dios
al ver bañarse muslos bien hechos.
¡Cuán feliz es el que no toma parte!

Amnón quiso deshonrar,
fingiendo comer tartitas,
a su hermana Tamar y desflorar,
lo que fue vergonzoso incesto;
Herodes -no son camelos-
degolló a San Juan Bautista
por bailes, danzas y cancioncillas.
¡Cuán feliz es el que no toma parte!

De mí, pobre, quisiera hablar:
golpeado fui como en el río la ropa,
todo desnudo, no lo quiero ocultar.
¿Quién me obligó a comer estas "grosellas"
sino Catalina de Vaucelles?
Que Noel, tercero que allí estuvo, reciba
"manoplas" en iguales bodas.
¡Cuán feliz es el que no toma parte!

Mas, ¿qué este joven bachiller
dejara a estas jóvenes mocitas?
¡Ni hablar!, aunque vivo lo quemaran
como a jinete de escobas.
(Es que) le son más dulces que civetas;
sin embargo, loco de él, se confió:
sean blancas, o sean morenitas,
¡cuán feliz es el que no toma parte!


FRANÇOIS VILLON ( "Obras").-