DISPERSIONES

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lunes, 20 de febrero de 2017

CICLO POESÍA ESPAÑOLA DE LA POSGUERRA








JOSÉ LUIS HIDALGO



BIOGRAFÍA
José Luis Hidalgo (1919-1947), poeta y artista, nació en Torres (Santander).
OBRA POÉTICA
Raíz: poesías (1943)
Los animales: poesía (1944)
Obras (1950)
Selección de sus obras.

ABIERTO PARA TODO EL MUNDO


Me penetran hoy hasta los mismos ángeles.
Puedo ser cualquier cosa:
una aguja en la noche
o un barrendero vestido de domingo.

Es lo mismo.
Estoy vacío. Podéis traer cualquier traje
y encarcelarlo en este armario deshabitado que tengo sobre el pecho.
Podéis también
enhebrarme los oídos con un árbol
y hacerme andar a fuerza de microscopios.
Cualquier cosa.

No necesito deciros que a mi sangre
le he regalado un pasaporte para que emigre a la luna.
Ahí tenéis mi espalda.
Abridle una fosa
y enterrar en ella cuatro piedras
y el tricornio del guardia civil de los bigotes azules.
Repito que es lo mismo todo.

Podéis enterrar también un caballo,
así su calavera no nacerá después sobre la frente
con un hermoso color verde.
Os entrego mis manos
para que las metáis en botellas
o, si queréis, en jaulas;
pero si hacéis esto último
conviene que cada dos años les deis algunos pechos de mujer
para que no olviden las caricias
y sean canarios en vez de manos.

Aplicad los oídos a mi pierna.
¿No lo sentís?
Es una flor que ha nacido en la tierra
y me crece por dentro del hueso.
Cuando llegue a la rodilla me sentaré
para que no tenga mas remedio que suicidarse.
Sería triste que me llegara hasta la boca
y tener que aguantar su sabor
a jardines y jardines durante el invierno.

Ya os he dicho que estoy vacío.
Soy un saco sacudido.
Cualquier cosa me penetra.
Sobre el estomago tengo una carrera de caballos
cuyo galope es el que me hace latir las arterias con fuerza.
Fijaos bien.

Un río me nace de la nariz y crece para adentro.
Tiene una mujer desnuda que se baña en sus aguas.
Haced de mí lo que queráis.
Fregad los tejados conmigo.
Limpiad al sol el mosquito que tiene dentro del ojo.

Seré si queréis hasta la escupidera del cielo.
Solo os pido una cosa:
que no me convirtáis en pila de agua bendita,
yo no podría contener agua parada toda mi vida
con solo las noticias que me traen los dedos lacios.

Que no me quitéis tampoco la mujer desnuda
que se baña en mi sueño.
Lo demás me es lo mismo.


JOSÉ LUIS HIDALGO.-