DISPERSIONES

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martes, 7 de febrero de 2017

ANTOLOGÍA DEL GRUPO POÉTICO DE 1927







RAFAEL ALBERTI



      Más que a Lorca, con quien suele comparársele por fáciles motivos -andalucismo, vena popular-, Alberti recuerda a Gerardo Diego por el dominio de la técnica, la variedad de facetas, la fecundidad. En la poesía de Alberti hay que distinguir las siguientes etapas:
      La neopopularista -Marinero en tierra, La amante, El alba del alhelí-, inspirada en nuestro cancionero tradicional y el el folclore andaluz. Estas breves canciones donde se conjuntan felizmente tradición y modernidad, escritas con la gracia de un Gil Vicente o de un Lope, son quizá el máximo acierto de Alberti, que en los últimos años volvió más de una vez a su primera manera: Entre el clavel y la espada, Baladas y Canciones del Paraná.
      La neogongorina y vanguardista -Cal y canto-, propia del entusiasmo de su generación por el autor de las Soledades, de quien hace una paráfrasis. La obra incluye, además, sonetos, tercetos, romances, cuartetos y algunos poemas que preludian el humor de Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos. Cal y canto es un libro sin unidad temática ni formal, un ejercicio de virtuosismo barroco, sin mayores méritos que los técnicos.
      La surrealista: Sobre los ángeles. En mi opinión, se ha exagerado mucho el valor de este libro, que muchos consideran la obra maestra del autor y una de las obras capitales del surrealismo español. El surrealismo de Alberti parece más fruto de una deliberada actitud mimética que de una honda convicción interior. Los ángeles y demonios de Alberti resultan "literarios". El verso libre es indeciso, como producto de una nueva experimentación del poeta, que no logra en él la maestría formal mostrada en los metros, populares o cultos, antes cultivados. Sobre los ángeles incluye un homenaje al soñador y angélico Bécquer, a quien los poetas de 1927 salvaron, por su pureza estética, del descrédito en que envolvieron al Romanticismo. Sermones y moradas prolonga la línea de Sobre los ángeles, en un verso libre estirado hasta los límites de la prosa.
      A partir de  este momento y a través de Elegía cívica -"crisis anarquista y tránsito de mi pensamiento poético", en palabras del autor-, Alberti desemboca en la poesía política, que cultivará hasta el final, aunque con frecuentes retornos a la "poesía burguesa", que repudió en 1931. Es lugar común afirmar que la lírica revolucionaria de Alberti no está al nivel de su producción anterior. Es verdad que en dicha lírica hay lamentables caídas y muestras de mal gusto. Pero también lo es que en esta dirección Alberti ha escrito bastantes de los mejores poemas que salieron jamás de su pluma.
      En conjunto, Alberti es, a mi juicio, un gran poeta, pero no un poeta de primerísimo orden, como creen muchos que lo ponen a la par, y aun por encima, de Lorca.



EL CUERPO DESHABITADO



   Yo te arrojé de mi cuerpo,
yo, con un carbón ardiendo.
   -Vete.
   Madrugada.
La luz, muerta en las esquinas
y en las casas.
Los hombres y las mujeres
ya no estaban.
   -Vete.
   Quedó mi cuerpo vacío,
negro saco, a la ventana.
   Se fue.
Se fue, doblando las calles.
Mi cuerpo anduvo, sin nadie.


RAFAEL ALBERTI ("Sobre los ángeles").-