DISPERSIONES

DISPERSIONES

sábado, 18 de febrero de 2017

CICLO POESÍA ESPAÑOLA DE LA POSGUERRA









GABRIEL CELAYA




Gabriel Celaya (1911-1991), poeta, nacido en Hernani (Guipúzcoa). Su verdadero nombre civil era Rafael Gabriel Mújica Celaya, aunque también firmó con el seudónimo Juan de Leceta.
Estudió la carrera de ingeniero industrial en Madrid. Allí conoció en la Residencia de Estudiantes a otros poetas que estimularon su interés por la poesía.
Intentó compaginar sus tareas de ingeniero con las de escritor. Pero en 1956 se instaló definitivamente en Madrid para dedicarse por completo a la poesía.
En la década de 1950 se incorporó de lleno a la poesía social y se situó en una línea ideológica muy cercana a la del Partido Comunista.
En 1937, en plena Guerra Civil (1936-1939), fue hecho prisionero por las tropas nacionales y puesto más tarde en libertad.
Fue traductor de Rainer Maria Rilke, William Blake, Arthur Rimbaud y Paul Eluard.
En 1977, con la llegada de la democracia, se presentó como candidato al Congreso de los Diputados por el Partido Comunista. En los años setenta y ochenta, cuando ya no estaba de moda la poesía social, pasó muchos apuros económicos que dificultaron su vejez.
Premios: la Diputación Foral de Guipúzcoa le rindió un caluroso homenaje en San Sebastián (1984); el Ministerio de Cultura le concedió Premio Nacional de las Letras Españolas (1986); la Biblioteca Nacional de Madrid organizó la exposición "Noticia de Gabriel Celaya" (1987); y el Ayuntamiento de San Sebastián le concedió el "Tambor de Oro" (1989).
Falleció en Madrid y sus cenizas fueron esparcidas en su Hernani natal.
OBRA POÉTICA
Celaya ha evolucionado desde una poesía concebida como una exploración de lo desconocido y anclada en lo existencial, hasta la defensa enérgica de la justicia social, de acuerdo con su concepto de la poesía:  “la poesía no es un fin en sí misma, sino un instrumento para transformar el mundo”, “la belleza es un ídolo metafísico”.
Comienza escribiendo dentro de las tendencias del 27, pero pronto su poesía da un giro hacia la problemática existencialista y se acerca cada vez más hacia posturas sociales y comprometidas. Su lenguaje poético va adquiriendo un tono más conversacional, coloquial y prosaico; quería expresarse con las mismas palabras que usaba el pueblo: “porque en el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos”.
Fue uno de los principales representantes de la denominada poesía social, que trata temas políticos y sociales. Gabriel Celaya es, junto con Blas de Otero, la figura más representativa de la poesía social y comprometida: “la poesía es un arma cargada de futuro”. En pleno franquismo, se atrevió a pedir en voz alta "poesía para el pobre, poesía necesaria / como el pan de cada día".
La poesía de Celaya es la de una Espaa dolorosa, sojuzgada y amordazada, pero que aún tiene derecho a la esperanza: “nos queda la palabra”.
A muchos de sus poemas les han puesto música cantautores como Paco Ibáñez.
Marea de silencio (1935)
Su primera obra refleja influencias surrealistas y de la generación del 27.
La soledad cerrada (1936)
Tranquilamente hablando (1947)
Las cosas como son (1949)
Se parece al amor (1949)
Avisos (1950)
Las cartas boca arriba (1951)
Lo demás es silencio (1952)
Paz y concierto (1952-1953)
“Ser poeta es hablar por los otros”.
Cantos iberos (1955)
“A Sancho Panza, que habla liso y llano, con rabia y rayo lo pone todo claro”.
Las resistencias del diamante (1957)
Con el corazón en su sitio (1959)
Para vosotros dos (1960)
Poesía urgente (1960)
Rapsodia euskera (1961)
Episodios nacionales (1961)
Canto en lo mío (1968)
Poesías completas (1969)
Los espejos transparentes (1968)
A partir de Los espejos transparentes (1968) va superando su postura comprometida y las influencias de Miguel de Unamuno y Vicente Aleixandre se hacen más acentuadas.
Campos semánticos (1971)
Función de uno, equis, ene (1973)
La higa de Arbogorriya (1975)


Buenos días, buenas noches (1976)


EN LA LUZ ABIERTA

Con los ojos limpios
veo la nueva primavera,
la mañana absuelta.
Con los ojos lavados de pensamientos,
la alegría es otra vez lo que comienza
sin ideas,
la locura feliz lo que se estrena.
Allí está el mar. Mira el mar.
Los pinos tiemblan
aquí, que no, que sí.
La brisa me envuelve, vuela mi camisa
y un frescor me anima.
Con los ojos cerrados
pienso en mis queridos amigos muertos
que no viven esta dicha.
Con los ojos abiertos
mi sonrisa riza la melancolía.

GABRIEL CELAYA ("Buenos días, buenas noches").-