DISPERSIONES

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sábado, 29 de octubre de 2016

DÁMASO ALONSO













          Madrid, 1898. Además del título de doctor en Filosofía y Letras tiene la carrera de Derecho y comenzó la de Ciencias Exactas, que hubo de abandonar por motivos de salud. No cabe aquí reseñar su múltiple actividad de historiador literario, crítico, investigador, lingüista, filólogo, editor de clásicos, antólogo, traductor...;  ni dar noticia puntual de todos los cargos, honores y recompensas acumulados a lo largo de su fecunda vida. Baste decir que ha sido profesor y conferenciante en las principales universidades de Europa y América. Ex catedrático de la Universidad de Valencia, desempeñó, desde la jubilación de Menéndez Pidal y hasta 1968, la cátedra de Filología Románica en la Central. Dirigió la Revista de Filología Española, fue miembro de las Reales Academias Española y de la Historia, doctor honoris causa de varias universidades extranjeras, y obtuvo el Premio Nacional de Literatura, el Fastenrath y el de Ensayo de la Fundación March. En 1968 fue elegido presidente de la Real Academia Española.







CALLE DE ARRABAL


Se me quedó en lo hondo
una visión tan clara,
que tengo que entornar los ojos cuando
pretendo recordarla.

A un lado, hay un calvero de solares;
al otro, están las casas alineadas
porque esperan que de un momento a otro
la Primavera pasará.

                              Las sábanas,
aún goteantes, penden
de todas las ventanas.
El viento juega con el sol en ellas
y ellas ríen del juego y de la gracia.

Y las niñas bonitas
que se peinan al aire libre.

                              Cantan
los chicos de una escuela la lección.
Las once dan.

                              Por el arroyo pasa
un viejo cojitranco
que empuja su carrito de naranjas.



DÁMASO ALONSO ("Poemas puros. Poemillas de la ciudad").-