DISPERSIONES

DISPERSIONES

miércoles, 18 de abril de 2012

XXVI

Campo fértil que labrado viertes oro
dulce apergaminando mis dedos
casquivanos de temporero enjuto,
como la faz de tu efigie
que se renueva cada vez
renaciendo de las cenizas
negras
tras la pena de saberte doblegada
tan altiva tú,
tan erguida, oteando la sierra
desde tu trinchera devastada.

Del poemario "La agonía de la pavesa", de Juanjo Cuenca.-