DISPERSIONES

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viernes, 16 de diciembre de 2016

CICLO POESÍA MODERNISTA









JOSÉ JUAN TABLADA



JAPÓN



¡Áureo espejismo, sueño de opio,
fuente de todos mis ideales!
¡Jardín que un raro caleidoscopio
borda en mi mente con sus cristales!
Tus teogonías me han exaltado
y amo ferviente tus glorias todas;
¡yo soy el siervo de tu Mikado!;
¡yo soy el bonzo de tus pagodas!
Por ti mi dicha renace ahora,
y en mi alma escéptica se derrama
como los rayos de un sol de aurora
sobre la nieve del Fujiyama.
Tú eres el opio que narcotiza,
y al ver que aduermes todas mis penas,
mi sangre -roja sacerdotisa-
tus alabanzas canta en mis venas.
¡Canta! En sus cauces corre y se estrella
mi tumultuosa sangre de Oriente,
y ése es el canto de tu epopeya,
mágico imperio del Sol Naciente.
En tu arte mágico -raro edificio-
viven los monstruos, surgen las flores:
es el poema del Artificio
en la Obertura de los colores.
¡Rían los blancos con risa vana!
Que al fin contemplas indiferente
desde los cielos de tu Nirvana
a las naciones del Occidente.
Distingue mi alma cuando en ti sueña
-cuadro sombrío y aterrador-
la inmóvil sombra de una cigüeña
sobre un sepulcro de emperador.
Templos grandiosos y seculares, 
y en su pesado silencio ignoto,
Budas que duermen en los altares
entre las áureas flores de loto.
De tus princesas y tus señores
pasa el cortejo dorado y rico,
y en ese canto de mil colores
es una estrofa cada abanico.
Se van abriendo, si reverbera
el sol y lanza sus tibias olas,
los parasoles, cual primavera
de crisantemos y de amapolas.
Amo tus ríos y tus lagunas,
tus ciervos blancos y tus faisanes,
y el ampo triste con que tus lunas
bañan la cumbre de tus volcanes.
Amo tu extraña mitología,
los raros monstruos, las claras flores
que hay en tus biombos de seda umbría
y en el esmalte de tus tibores.
¡Japón! Tus ritos me han exaltado,
y amo ferviente tus glorias todas;
¡yo soy el siervo de tu Mikado!;
¡yo soy el bonzo de tus pagodas!
¡Y así quisiera mi ser que te ama,
mi loco espíritu que te adora,
ser ese astro de viva llama
que tierno besa y ardiente dora
la blanca nieve del Fujiyama!


JOSÉ JUAN TABLADA (1871-1945).-