DISPERSIONES

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martes, 8 de noviembre de 2016

PRESENTACIÓN NOVELA "LOS DÍAS LEJANOS", DE ROLANDO SALAS CABRERA





          El pasado martes 25-10-2016, a las 20'30 horas en en Palacio de Ventura de la localidad de Motril (Granada), tuvo lugar la presentación de la primera novela del poeta y dramaturgo Rolando Salas Cabrera.
             Ante un nutrido público, el Ateneo de Motril presentó esta obra en un ambiente íntimo y distendido. Rolando nos leyó algunos pasajes de su libro y se acompañó de otro buen amigo, el cantautor motrileño Diego Domínguez que, con su eterna guitarra, nos deleitó a los presentes con cuatro canciones chilenas que han significado algo en la vida del autor.
            
          Rolando Salas Cabrera nació en 1939, cuando terminaba la guerra civil y el (navío) Winnipeg descargaba 2000 refugiados republicanos en el chileno puerto de Valparaíso. Perdiendo la madre a temprana edad y con una salud frágil potenciada por la miseria, vivió la infancia entre un padre triste y unas abuelas que estaban algo locas. Del padre, escritor de novelas policíacas, heredó el gusto por las letras. De la madre, una de las primeras asistentes sociales del país, el compromiso social. La infancia fue dura, a falta de modelos a seguir, la vida en la calle con el hermano fue su principal escuela. El arte, como para muchos, fue estrategia de sobrevivencia. Así se convirtió en poeta, actor y titiritero. El arte lo llevó a la política y ésta al exilio.
          Radicado en la ciudad de Motril, ha publicado cinco libros de poesía, dos de ellos también en alemán.  Ahora nos presenta sus memorias, aquellos recuerdos selectivos e imaginados en forma de novela que vale la pena contar y leer y compartir.


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          Los días lejanos son aquellos de la infancia. Es ese tiempo en que descubrimos la vida con ojos curiosos y pecho abierto. Mi infancia ocurrió en Chile, ese país delgado, rebelde y místico, bañado por el Océano Pacífico y acurrucado en la Cordillera de los Andes. Ahí lejos, donde termina el mundo y cae el sol. Corrían los años 40 del siglo pasado, medio mundo se encontraba en guerra, España se sumía en la oscuridad, y Chile a un siglo de su independencia aún procuraba convertirse en nación. Reinaba el hambre y la desesperación. Así crecimos, junto a las abuelas y los gatos, buscando al padre por los bares, masticando hambre y lluvia por las calles de un Santiago pretencioso, aprendiendo a leer la bondad y el peligro en los ojos de la gente -era importante para sobrevivir- y valorando los instantes de alegría y ternura para luego descubrir el amor.-


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          Rolando nos habla en su novela de esa niñez solapada por el paso de los años, rememorada en la distancia que dan los años y los kilómetros. Con una caterva de personajes espléndidos e inverosímiles en algunos casos, recorre las calles de su Santiago natal, allá en Chile y a todas las personas que, por un motivo u otro, lo marcaron para llegar a ser lo que hoy en día es: un poeta, luchador, solitario, dramaturgo, lobo viejo que mira a la vida con ojos de nostalgia y, porqué no, de rencor.
          Muchos avatares recorridos y penados, "Los días lejanos" se lee de un tirón, echando de menos más historias, porque las que hemos leído ya son también nuestras.
          Rolando nos demuestra, una vez más, con su voz acaramelada e íntima, que la prosa no tiene que estar reñida con la poesía, sino al contrario, se complementan y se enzarzan en una lucha de palabras y sentimientos.
          Leed este libro. A veces, y solo a veces, no es necesario tener alas para volar más allá del corazón y escapar a parajes que nos curtieron como personas.