DISPERSIONES

DISPERSIONES

miércoles, 22 de junio de 2016

WILLIAM BLAKE










NOCHE


Al bajar el sol por el Oeste,
comienza a brillar la estrella vespertina;
callan los pájaros en sus nidos
y yo voy a por el mío.
Como una flor la luna
en la alta bóveda del cielo,
con silencioso contento,
en la noche se posa y sonríe.

Adiós, prados verdes y sotos dichosos,
donde contentos han disfrutado los rebaños.
Por donde han mordido corderos, pasan callados
pies de ángeles luminosos;
sin ser vistos derraman bendiciones
y gozo sin cuento,
sobre cada capullo y todas las flores,
y todos los pechos dormidos.

En todos los nidos tranquilos van mirando
donde en calor se abrigan los pájaros;
visitan las cuevas de todas las bestias,
para guardarlas de daño.
Si ven llorar
a quien debiera dormir,
derraman sueño sobre su cabeza,
y se sientan junto a su cama.

Cuando lobos y tigres aúllan en busca de presa,
con lástima se detienen y lloran;
tratando de alejar su sed
y apartarlos de las ovejas.
Pero si temibles se abalanzan,
los ángeles, con mucho tiento,
a cada espíritu manso acogen,
para que mundos nuevos hereden.

Y allí los encendidos ojos del león
manarán en lágrimas de oro,
y con lástima de los tiernos llantos,
irá caminando por la majada,
diciendo: "La ira, por su mansedumbre,
y, por su salud, la enfermedad,
es alejada
de nuestro día inmortal".

Y ahora a tu lado, cordero que balas,
yo puedo yacer y dormir;
o pensar en quien llevó tu nombre,
lloró y pació tras de ti.
Porque, lavado en el río de la vida,
mi melena brillante
relucirá siempre más como el oro,
mientras yo velo en el aprisco.


WILLIAM BLAKE ("Cantos de inocencia, cantos de experiencia").-